INSURRECCION DE KRONSTADT, LA

2,40

BERKMAN ALEXANDER
2010021000017 – ALTEDICIONES – 2001 – páginas /orri.

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Descripción

 

 

 

 

Prologo

Las insurrecciones que a lo largo del pasado siglo nos dieron la confianza de que una sociedad sin clases, sin explotación ni dominación,
organizada según las necesidades y las posibilidades de cada uno, era, no una utopía, sino algo a conseguir, se alejan hoy de nuestro universo conceptual y emocional La poca distancia de unos años es multiplicada por el medio en el que nos movemos y por los media que nos mueven, y así aquellas insurrecciones tan próximas y tan modernas se ven relegadas al olvido, sino a la manipulación y al rechazo. Acostumbrados a una cotidianidad sometida al trabajo y al consumo impuestos -nada que ver con una actividad concreta y deseante-, auspiciado nuestro razonamiento y nuestro sentimiento por los programas escrupulosamente calculados de los media, reducido el ámbito de nuestro pensamiento y de nuestro lenguaje por el poder económico y cultura, dirigida nuestra mirada por las redes mediáticas, no llegamos a ver esta insurrección, que está aquí al lado.

Pero aquí están, y asoman, cabezonas, y desbaratan la historia objetiva que desde los vencedores se quiere escribir, y dan aliento a los que en ellas, a pesar de vestir trajes bien distintos, nos reconocemos. La insurrección de Kronstadt fue de las primeras, justo después de la revolución de los consejos en Alemania durante los años 1918-1920, quizás la más olvidada y ocultada, la más amplia, la más resolutiva (en pocos días abatió la monarquía y el 11 Reich) y, justo antes de la revolución española, quizás la más corta, sólo unas semanas (todos estaban en su contra), pero la más bella.

Kronstadt es la primera denuncia de la gran mentira bolchevique, a la vez que la demostración de que una organización social a través de los soviets es posible. Luego ha habido otras denuncias de aquella gran mentira o de la mentira desconcertante que dirá Cíliga, pero siempre calladas y criminalizadas por la impostura del poder intelectual en Europa: Antón Cíliga, escapado de su periplo por Rusia y Siberia, no logrará, ya en París, que su libro «Au pais du grand mensonge» contenga el capítulo «Lenin tambien». Panaít Istrati, a la vuelta de la URSS, y con su Vers lautre fla,,nme se ganará la enemistad de toda la intelectualidad europea y será tratado de reaccionario; George Qrwell tendrá serias dificultades para conseguir que un editor inglés publique su testimonio de la guerra de España y su denuncia del stalinismo en «Homenaje a Cataluña»- igual suerte correrán Ignazio Silione, Alexander Berkman, … Pero Kronstadt es la más genuina y la que las contiene todas.

La insurrección de los marinos de Kronstadt tiene lugar durante la revolución rusa, en marzo de 1921, cuando el pueblo ve que su poder real, los soviets, está siendo desmantelado y sustituido por la policía política (cheka), que el hambre, el racionamiento, forman parte de su vida diaria, y, tomando el relevo de la Ukrania Machnovista, continúan la lucha, ahora contra la burocracia comunista, por el poder de los soviets. Ante una escalada de huelgas en varias partes de Rusia y especialmente en Petrogrado, la guarnición de Kronstadt toma partido por los obreros contra el partido bolchevique. En su inicio lo que plantean es el poder de los soviets, el funcionamiento real de la democracia obrera amenazada por la burocracia bolchevique. La respuesta del partido, que consiste en la aniquilación total del movimiento insurrecto radicalizará el movimiento que se pondrá como objetivo la tercera revolución soviética, ahora contra el Estado. En su propia carne, los ciudadanos de Kronstadt, han aprendido que «la existencia del Estado y la existencia de la esclavitud» son inseparables

Durante tres semanas la democracia obrera y el poder de los soviets se hace realidad en Kronstadt. Pero Kronstadt está aislado del resto de Rusia y no llega a conectar con los obreros del país. Así se impone la mentira del Estado comunista que trata a los insurrectos de Kronstadt de contrarevolucionarios. Los insurrectos resistirán a las mentiras y a las armas del gobierno bolchevique, hasta que el ejército rojo, a las órdenes de Trotsky, los masacra.

 

 

AUTORES

Alexander Berkman
Anarquista americano de origen ruso que atentó en 1892 contra la vida de Henry Clay Frick, unos de los magnates del acero. Al salir de la cárcel trabajó estrechamente con Emma Goldman en la propaganda anarquista y contra el ejercito. Por este motivo fue deportado junto a Emma y otros muchos a Rusia en 1919. Esto le permitió observar de cerca los acontecimientos de la revolución rusa e intentó sin éxito mediar en el conflicto de Kronstadt para evitar la masacre. Berkman se suicidó en 1936.

Stépan Petritchenko
Primer escribiente en el acorazado Petropavlosk, fue elegido presidente del Comité Revolucionario de Kronstadt en la asamblea del 1º de mayo a la que asistieren 15.000 personas. Tras la derrota de la insurrección se refugió en Finlandia, donde ese mismo año escribió el folleto que aquí presentamos