{"id":5376,"date":"2021-04-08T17:02:07","date_gmt":"2021-04-08T16:02:07","guid":{"rendered":"https:\/\/zapateneo.net\/wordpress\/?post_type=product&#038;p=5376"},"modified":"2021-04-08T17:02:47","modified_gmt":"2021-04-08T16:02:47","slug":"critica-de-la-izquierda-autoritaria-en-cataluna-1967-1974","status":"publish","type":"product","link":"https:\/\/zapateneo.net\/wordpress\/index.php\/producto\/critica-de-la-izquierda-autoritaria-en-cataluna-1967-1974\/","title":{"rendered":"Cr\u00edtica de la izquierda autoritaria en Catalu\u00f1a (1967-1974)"},"content":{"rendered":"<p><span><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>CONTENIDO<\/p>\n<p>El libro viene estructurado de la siguiente manera:<\/p>\n<p>1. Un &iacute;ndice de siglas.<br \/> 2. Una presentaci&oacute;n de sus autores.<br \/> 3. La primera parte, por as&iacute; denominarla, bajo el t&iacute;tulo de &laquo;El partido&raquo;.<br \/> 4. Una segunda parte dedicada al an&aacute;lisis de &laquo;el militante&raquo;.<br \/> 5. Una &uacute;ltima parte titulada &laquo;A modo de conclusi&oacute;n&raquo;: Dirigismo y autonom&iacute;as, con tres anexos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.  En la presentaci&oacute;n que Sala y Duran hacen al comienzo del libro, y que firman en tanto que redactores, junto a cinco compa&ntilde;eros que han participado en la composici&oacute;n del mismo, descubren su pertenencia a la generaci&oacute;n leninista, aun cuando su estirpe sea libertaria. Su intenci&oacute;n es analizar el papel que cumple la l&iacute;nea pol&iacute;tica o el programa de los grupos denominados de izquierda en general.<\/p>\n<p>Su m&eacute;todo consiste en la descripci&oacute;n fenomenol&oacute;gica de los hechos, mezclados con una teorizaci&oacute;n parcial basada en el marxismo no ortodoxo del joven Lukacs, Korsch, Kosic y referencias hist&oacute;ricas de la pr&aacute;ctica revolucionaria de la clase.<\/p>\n<p>Las necesidades del movimiento obrero, condiciones indispensables para avanzar hacia el socialismo, son enumeradas en el orden siguiente:<\/p>\n<p>1&ordm; Acabar con el mito del partido leninista como m&aacute;xima expresi&oacute;n de organizaci&oacute;n eficaz.<\/p>\n<p>2&ordm; Superar las oposiciones establecidas entre lo econ&oacute;mico y lo pol&iacute;tico, la revoluci&oacute;n democr&aacute;tica y la revoluci&oacute;n comunista.<\/p>\n<p>3&ordm; Lograr que la clase obrera espa&ntilde;ola sea consciente de su verdadera historia.<\/p>\n<p>4&ordm; Lucha contra el criterio de la eficacia inmediata.<\/p>\n<p>5&ordm; Recuperaci&oacute;n de la dial&eacute;ctica marxista.<\/p>\n<p>6&ordm; Realizar una revoluci&oacute;n permanente en nuestra vida cotidiana, politiz&aacute;ndolo todo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>La cr&iacute;tica que los autores eligen se dirige especialmente al Partido Comunista de Espa&ntilde;a (internacional) (PCI), a Bandera Roja (BR) y a la Liga Comunista Revolucionaria (LCR), por ser los grupos que han expresado las posibles tendencias leninistas, que caben a la izquierda del Partido Comunista de Espa&ntilde;a (PCE).<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El Partido.<\/p>\n<p>Introducci&oacute;n.<\/p>\n<p>Dentro de las necesidades del movimiento obrero, hemos mencionado en primer lugar la necesidad de acabar con el mito del partido leninista. Los autores recurren a Malinowski para explicar que la funci&oacute;n del mito consiste en relevar los modelos y proporcionar as&iacute; un significado al mundo y a la existencia humana. Los mitos recuerdan que ha habido acontecimientos grandiosos sobre la tierra, y que este &laquo;pasado glorioso&raquo; es recuperable y v&aacute;lido hoy en d&iacute;a.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>I. Los que hacen el partido.<\/p>\n<p>El n&uacute;cleo dirigente de un grupo, que al tener unos intereses comunes se constituye en &laquo;clase&raquo;, se llama burocracia. Los intereses comunes de la clase burocr&aacute;tica consisten fundamentalmente en el poder que ejercen sobre unos hombres y en el que esperan ejercer mediante la toma del poder pol&iacute;tico: su objetivo inmediato.<\/p>\n<p>Dentro de la burocracia cabe distinguir, seg&uacute;n sean sus funciones, entre &laquo;ide&oacute;logos&raquo; y &laquo;organizadores&raquo;. Normalmente ninguno de ambos existen en estado puro. Por ejemplo, Trotski fue l&iacute;der en 1905, organizador en 1917 e ide&oacute;logo en el exilio.<\/p>\n<p>Los ide&oacute;logos son aquellos bur&oacute;cratas que tienen como misi&oacute;n principal la de organizar y difundir las ideas que justifican la necesidad de una direcci&oacute;n burocr&aacute;tica, confiri&eacute;ndole su existencia, su homogeneidad, su conciencia y su legitimidad. Es el encargado, al fin, de ejercer esa labor mixtificadora destinada a ocultar el verdadero car&aacute;cter y los intereses de la clase burocr&aacute;tica.<\/p>\n<p>El organizador es el hombre del aparato, o &laquo;aparatohik&raquo;, seg&uacute;n el vocablo ruso consagrado. Fue Lenin quien demostr&oacute; que elevando la organizaci&oacute;n a nivel de disciplina cient&iacute;fica puede constituir un arma poderosa. Prototipo de organizador fue Stalin. Para ambos, el l&iacute;der es el modelo, la personificaci&oacute;n idealizada de la fuerza potencial del proletariado que se refleja en &eacute;l. La supervivencia del grupo reci&eacute;n constituido est&aacute; subordinada a la incorporaci&oacute;n r&aacute;pida de alg&uacute;n l&iacute;der obrero.<\/p>\n<p>En su cr&iacute;tica a la ideolog&iacute;a burguesa, los autores consideran como objetivo primordial detectar los elementos capitalistas introducidos en el movimiento obrero. La ideolog&iacute;a dominante oculta, pues, algo fundamental: el cambio y la posibilidad. Esconder la posibilidad de cambio no es m&aacute;s que ocultar la contradicci&oacute;n. A los cursillistas de aprendices de &laquo;manager&raquo; de la factor&iacute;a SEAT de Barcelona se les demuestra cient&iacute;ficamente que la gran empresa no hace beneficio alguno, sino un servicio social. De esta forma, cuando la lucha de clases arrecia y explota la contradicci&oacute;n principal entre la burgues&iacute;a y el proletariado, se explica el hecho como algo casual y aislado, fruto de unas condiciones externas pasajeras (agitadores venidos del extranjero, la masoner&iacute;a internacional, etc.). En resumen, se entiende por ideolog&iacute;a de grupo, el conjunto de sus manifestaciones, adhesiones y declaraciones de tipo te&oacute;rico e interpreta-tivo, con car&aacute;cter de totalidad acabada, emanadas de sus organismos directores. En sus comienzos este bagaje te&oacute;rico marcar&aacute; una &laquo;tendencia&raquo;. Cuando ya est&eacute; fijado en un programa constituir&aacute; la &laquo;l&iacute;nea pol&iacute;tica&raquo;. Ser&aacute; ya inamovible y podr&aacute; hablar-se de &laquo;ideolog&iacute;a de grupo&raquo;. El programa de transici&oacute;n de Trotski de 1938 sigue siendo citado con veneraci&oacute;n en 1974 por los grupos trotskistas. La ideolog&iacute;a garantiza la seriedad de los grupos y avala la capacidad te&oacute;rico-organizativa de los fundadores. Enemigos inconciliables como el PCI y la LCR, maoista el uno, trotskista el otro, &iquest;qu&eacute; diferencias reales y no verbales son las suyas, perceptibles por un militante en trance de optar? &iquest;O entre el PCE y BR? Los textos o &laquo;cuadernos&raquo; m&aacute;s o menos &laquo;rojos&raquo; o &laquo;comunistas&raquo; no tienen la misi&oacute;n de ampliar la base te&oacute;rica del militante, sino, por el contrario, limitar su conocimiento al &iacute;ndice dogm&aacute;tico establecido. En vez de facilitar que el proletariado cumpla sus tareas hist&oacute;ricas, los partidos leninistas profesionalizan desde el principio a sus dirigentes eligiendo para ello a los hombres m&aacute;s preparados en cuestiones administrativas y organizativas, es decir, a los intelectuales y, excepcionalmente a la aristocracia del proletariado. En el segundo Congreso del partido socialdem&oacute;crata ruso, en agosto de 1903, en Bruselas, de cincuenta delegados s&oacute;lo cuatro son obreros.<\/p>\n<p>Para quienes la revoluci&oacute;n es ante todo una transformaci&oacute;n de la sociedad, lo que importa fundamentalmente es empezar esa transformaci&oacute;n. El problema fundamental reside en el contenido que se d&eacute; a la revoluci&oacute;n. Y la respuesta la escamotean constantemente los bur&oacute;cratas e ide&oacute;logos.<\/p>\n<p>Los bur&oacute;cratas se encuentran con que tienen el partido en sus manos y que los intereses de todos ellos coinciden, en el sentido de la conservaci&oacute;n de sus privilegios. Esta solidaridad de la burocracia contra los peligros que amenazan sus privilegios desde el exterior, no impide que las tensiones internas por el poder sean constantes. Hay que se&ntilde;alar el aprovechamiento consciente, por parte de los bur&oacute;cratas de la situaci&oacute;n en la que se encuentra el proletariado en el r&eacute;gimen capitalista. Normalmente, los militantes de base est&aacute;n insuficientemente informados. Los problemas para la burocracia comienzan cuando la madurez humana y pol&iacute;tica del militante va desarrollando m&aacute;s su esp&iacute;ritu cr&iacute;tico. Lenin hab&iacute;a reflexionado ya sobre el problema. Para poder hablar e influenciar a las masas, lo mejor es tenerlas agrupadas y organizadas. Este tipo de organizaci&oacute;n tiene que ser cualitativamente inferior al partido para que este conserve el monopolio de las decisiones pol&iacute;ticas, base de su hegemon&iacute;a.<\/p>\n<p>Llegado a este punto, la siguiente preocupaci&oacute;n de los bur&oacute;cratas es la elecci&oacute;n del l&iacute;der. En Espa&ntilde;a los que hacen el partido est&aacute;n divididos en tres categor&iacute;as de hombres: las dos<br \/>\n primeras corresponden a los dirigentes reales, pero que generalmente est&aacute;n obligados a permanecer en la sombra. Los l&iacute;deres, por el contrario, son hombres p&uacute;blicos. En ellos se personifica el partido al que pertenecen. De ah&iacute; su importancia. Los l&iacute;deres son siempre rentables a la larga, y el PCE trabaja para el futuro.<\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es, pues, un l&iacute;der? Se puede considerar l&iacute;der a todo aquel que tiene poder de convocatoria, es decir, capacidad de agrupar y ser escuchado. Los l&iacute;deres t&iacute;picos del PCE suelen sobrepasar la cuarentena, son macizos, aparentemente reposados, serenos.<\/p>\n<p>Otra caracter&iacute;stica indispensable es que el l&iacute;der viva los condicionamientos normales de la clase a la que pertenece. Un l&iacute;der obrero debe tener los problemas de los obreros, tanto los econ&oacute;micos como los sociol&oacute;gicos: familia, cultura, inseguridad ante el futuro. El lenguaje del l&iacute;der es esencial para su carrera. En Espa&ntilde;a estamos a&uacute;n en la etapa previa del movimiento obrero. Mucho coraz&oacute;n y poca cabeza, son los ingredientes con los que se fabrica un l&iacute;der en este pa&iacute;s. La tercera caracter&iacute;stica del l&iacute;der es que debe ser un animador nato. Debe poseer don de gentes, simpat&iacute;a, persuasi&oacute;n y autoridad.<\/p>\n<p>&iquest;Cu&aacute;l es el papel del l&iacute;der? El l&iacute;der est&aacute; en la posici&oacute;n de una doble pertenencia o fidelidad: al partido exterior a la clase; y a la clase obrera. Consideremos primero las relaciones del l&iacute;der con su partido. Este problema se presenta muy claro para los organizadores: se trata de evitar que el l&iacute;der sea consciente de su fuerza. Por eso se le permite asistir, respetuosamente callado, a las elevadas discusiones te&oacute;ricas, pero participar&aacute; con su voto en las decisiones que se adopten, por lo que quedar&aacute; solidariamente comprometido con los dem&aacute;s. Dar responsabilidades, aunque sean m&aacute;s aparentes que reales asegura la fidelidad agradecida del que las recibe. Poco a poco, el l&iacute;der acaba burocratiz&aacute;ndose. El proceso de burocratizaci&oacute;n del l&iacute;der no es gratuito, pues sirve a unos intereses concretos:<\/p>\n<p>1&ordm; Mantiene y vivifica el principio de &laquo;delegaci&oacute;n&raquo;, que constituye el primer escal&oacute;n del burocratismo.<\/p>\n<p>2&ordm; Como efecto y causa de lo anterior, el l&iacute;der fomenta la pasividad y la dimisi&oacute;n de las responsabilidades entre los trabajadores.<\/p>\n<p>3&ordm; Esta pasividad facilita el cumplimiento de las funciones de caporal del l&iacute;der, organizando y preparando a la base para que est&eacute; dispuesta siempre a acatar los intereses &laquo;superiores&raquo; del partido.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En relaci&oacute;n con otros temas, los autores se refieren al monolitismo del grupo que se ha convertido en una necesidad vital para la burocracia y es la expresi&oacute;n del totalitarismo que la caracteriza. Para mantener este monolitismo existe el dec&aacute;logo siguiente, que ninguna Direcci&oacute;n ignora:<\/p>\n<p>1&ordm; No extender la discusi&oacute;n te&oacute;rica, que cree l&iacute;nea pol&iacute;tica, m&aacute;s all&aacute; de los organismos superiores de la organizaci&oacute;n.<\/p>\n<p>2&ordm; Mantener una campa&ntilde;a permanente sobre los principios fundamentales que es preciso observar, present&aacute;ndolos de forma clara y accesible.<\/p>\n<p>3&ordm; Estigmatizar a los dem&aacute;s grupos competitivos, caricaturiz&aacute;ndolos y etiquet&aacute;ndolos convenientemente.<\/p>\n<p>4&ordm; Demostrar la identidad entre los principios fundamentales propios y los principios cient&iacute;ficos de Lenin.<\/p>\n<p>5&ordm; Establecer una disciplina estricta, fundada en el principio jer&aacute;rquico.<\/p>\n<p>6&ordm; Detectar a los militantes capaces de encabezar una futura oposici&oacute;n. Integrarlos en la Direcci&oacute;n si son integrables. En el caso contrario, aislarlos y expulsarlos.<\/p>\n<p>7&ordm; Mantener a los militantes de base en actividad constante.<\/p>\n<p>8&ordm; Crear unos cuantos l&iacute;deres, bien controlados, para que a su vez controlen a la masa.<\/p>\n<p>9&ordm; Aislar en lo posible a los militantes obreros propios de los militantes de otros grupos pol&iacute;ticos, para evitar que sean influidos por ideas extra&ntilde;as.<\/p>\n<p>10&ordm; Si a pesar de todo surge la escisi&oacute;n, no preocuparse excesivamente, porque la verdad est&aacute; con nosotros.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&iquest;Quien decide lo que es objetivamente recto?<\/p>\n<p>Lenin vio el problema y lo resolvi&oacute; de la manera m&aacute;s practica. Las innovaciones de Lenin, con respecto a Marx, en el terreno de la &eacute;tica son fundamentalmente dos: la exaltaci&oacute;n del voluntarismo, con su institucionalizaci&oacute;n (el partido), y la teor&iacute;a del eslab&oacute;n m&aacute;s d&eacute;bil o de la eficacia. Por eso Lenin dec&iacute;a: &laquo;Nosotros d&eacute;cimos: moral es lo que sirve para destruir la vieja sociedad explotadora.&raquo;<\/p>\n<p>Este modo de entender la acci&oacute;n pol&iacute;tica, dejando su valoraci&oacute;n a cargo de los &laquo;profesionales&raquo;, crea un hombre nuevo: el hombre del partido, para quien s&oacute;lo importa el crecimiento y afianzamiento del partido por los medios que sean. Es &eacute;tico lo que el partido decide. Es una norma clara, eficaz, leninista. Toda teor&iacute;a o pr&aacute;ctica de pol&iacute;tica que destruya la autonom&iacute;a de la clase obrera, es una desviaci&oacute;n de la conciencia de clase.<\/p>\n<p>Con respecto a la acci&oacute;n de masas, para Marx no existe separaci&oacute;n total entre conciencia y la espontaneidad, sino que los elementos surgidos en los conflictos espont&aacute;neos pasan a ser absorbidos por el movimiento obrero. Sin embargo Lenin separa en la teor&iacute;a y en la pr&aacute;ctica el elemento consciente -la vanguardia- del elemento espont&aacute;neo en la clase obrera. Este dualismo se institucionaliza en el partido y en el sindicato. Pero no puede existir verdadera relaci&oacute;n dial&eacute;ctica entre ellos, pues el partido, elemento consciente, dirigir&aacute; al sindicato.<\/p>\n<p>Por lo que se refiere a las necesidades de los dirigentes de grupo, los autores las clasifican en dos apartados: las externas (encaminadas a valorizar el grupo o presentarlo bajo un determinado aspecto ante la opini&oacute;n p&uacute;blica) y las internas  (responden a problemas y necesidades propias del grupo). La principal motivaci&oacute;n de las acciones externas es la propaganda. La propaganda escrita de cada grupo suele componerse de un bolet&iacute;n pol&iacute;tico-te&oacute;rico donde la Direcci&oacute;n desarrolla el programa y la opini&oacute;n oficial del grupo sobre los problemas de fondo. La LCR y BR disponen de un &oacute;rgano informativo de &laquo;masas&raquo;, donde se publican las informaciones comentadas de las luchas obreras y estudiantiles. Y los tres, PCI, LCR, BR publican aparte textos m&aacute;s o menos cl&aacute;sicos considerados fundamentales. La tirada de un bolet&iacute;n pol&iacute;tico suele variar entre los 500 y 1.000 ejemplares y la distribuci&oacute;n real no llega al 75 por 100 de estas cifras, de los cuales la mayor&iacute;a se distribuye en la Universidad.<\/p>\n<p>Los autores analizan m&aacute;s adelante las publicaciones existentes y su evoluci&oacute;n, tales como &laquo;Unidad&raquo; (&oacute;rgano del Comit&eacute; Provincial de Barcelona), &laquo;Aurora Roja&raquo; &oacute;rgano del Comit&eacute; Regional de Catalu&ntilde;a), &laquo;Mundo Obrero&raquo;, que despu&eacute;s cambiar&aacute; a &laquo;Mundo Obrero Rojo&raquo; (octubre 1969) y es el &oacute;rgano marxista-leninista del Comit&eacute; Central, &laquo;Bandera Roja&raquo; (noviembre de 1968), &laquo;Estrella Roja&raquo; (1969); &laquo;Acci&oacute;n&raquo;, &laquo;Prensa Obrera&raquo; y &laquo;Avance&raquo;, que surgieron m&aacute;s tarde, son los &oacute;rganos de la C. O. de &laquo;sectores&raquo; de Barcelona, Bajo Llobregat y el Vall&eacute;s respectivamente. &laquo;Lucha Popular&raquo; es el &oacute;rgano del frente de barrios; &laquo;Tribuna Roja&raquo; el de la Universidad; &laquo;Escuela Roja&raquo;, el de la ense&ntilde;anza; &laquo;Asambleas&raquo;, el de los bachilleres.<\/p>\n<p>En el proceso de formaci&oacute;n de Bandera Roja -que fue expulsado del PCI quien a su vez lo fue del PCE donde los fundadores de BR militaron largos a&ntilde;os- pueden distinguirse tres fases distintas: una primera etapa organizativa; una segunda pol&iacute;tica y una tercera de estabilizaci&oacute;n. BR reafirma su negativa de constituirse en partido pol&iacute;tico. Los grupos de comunistas de BR no pretenden crear una organizaci&oacute;n ni desarrollarse como tales. Sus militantes buscan desarrollar las plataformas de trabajo de masas. Desde su formaci&oacute;n, BR es un grupo leninista. El n&uacute;mero 9 de la revista &laquo;Bandera Roja&raquo; publica, por vez primera, un an&aacute;lisis de la sociedad espa&ntilde;ola: &laquo;Las conclusiones a las que hemos llegado sobre las principales contradicciones sociales en nuestro pa&iacute;s (implican) una revoluci&oacute;n democr&aacute;tico-popular primero y socialista luego, proceso dirigido por el proletariado&raquo;.<\/p>\n<p>La burocracia de BR llega por otros caminos a las inevitables conclusiones dirigistas. Hay que reconocer que lo ha hecho mucho m&aacute;s inteligentemente que el PCI y la LCR, soslayando las tensiones internas. En su posterior evoluci&oacute;n, BR se presenta a s&iacute; mismo como un partido centrista. Sus fundadores fueron en su inmensa mayor&iacute;a universitarios. En la lectura de BR sorprende la poca atenci&oacute;n<br \/>\n concedida a la pol&iacute;tica internacional. No obstante esta cuesti&oacute;n, va a resaltar en su tercera fase de evoluci&oacute;n a partir del n&uacute;mero 14 de su publicaci&oacute;n.<\/p>\n<p>Las tensiones que ven&iacute;an produci&eacute;ndose desde el verano de 1973 acaban en la escisi&oacute;n de BR que ha supuesto de inmediato:<\/p>\n<p>a) La desmitificaci&oacute;n de la organizaci&oacute;n.<br \/> b) La desmitificaci&oacute;n de la ideolog&iacute;a.<br \/> c) La desmitificaci&oacute;n de la pr&aacute;ctica.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>El contenido de la escisi&oacute;n surge de las divergencias que existen entre la OCE y BR. La escisi&oacute;n, a fin, es el resultado final de la lucha por el poder entre dos burocracias que pretend&iacute;an fines distintos a corto plazo. La burocracia de BR constituida, como ya hemos apuntado, por intelectuales peque&ntilde;o-burgueses tienen miedo ante la posibilidad de un cambio democr&aacute;tico al estilo portugu&eacute;s o griego y comprende que fuera del PCE son un grup&uacute;sculo m&aacute;s sin futuro.<\/p>\n<p>En cuanto a la LCR, antes de adoptar ese nombre, era conocida como &laquo;Grupo Comunismo&raquo;. El primer n&uacute;mero de Comunismo data de febrero de 1970. Proletariado (septiembre de 1970) tendr&aacute; por objeto la &laquo;construcci&oacute;n de secciones rojas en las f&aacute;bricas&raquo;. En marzo de 1971 aparece el n&uacute;mero 1 de &laquo;Combate&raquo;, &laquo;&oacute;rgano de la Liga Comunista revolucionaria&raquo;. El Bur&oacute; pol&iacute;tico publica tambi&eacute;n unos Cuadernos de formaci&oacute;n comunista, con textos trotsquistas, as&iacute; como la traducci&oacute;n castellana de la Quatri&egrave;me Internationale.<\/p>\n<p>Ocasionalmente, salen a la luz declaraciones firmadas por el Bur&oacute; pol&iacute;tico, el Comit&eacute; provincial u otros organismos, sobre temas nacionales e internacionales: &laquo;Balance de Bolivia&raquo;, &laquo;Contra la pol&iacute;tica capitalista de los convenios&raquo;, &laquo;Por qu&eacute; deben luchar las Comisiones Obreras&raquo;, etc.<\/p>\n<p>Si la LCR se parece al PCI inicial en su verbalismo revolucionario y en su internacionalismo -aunque no precisamente de signo maoista-, tiene una lejana semejanza con BR, los tres grupos coinciden en elegir el PCE como blanco favorito de sus cr&iacute;ticas.<\/p>\n<p>Las caracter&iacute;sticas principales de la LCR. son las siguientes:<\/p>\n<p>1.  El internacionalismo.<br \/> 2.  El verbalismo.<br \/> 4.  La tradici&oacute;n fraccional de los trotsquistas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>El militante<\/em>.<\/p>\n<p>Analizaremos ahora la composici&oacute;n social del partido, los diversos grupos humanos que se crean, las relaciones que se anudan entre ellos en el marco del grupo, los intereses que los mueven, etc.<\/p>\n<p>Al describir al militante, Gramsci los define como &laquo;elemento difuso de hombres comunes, medios, que ofrecen como participaci&oacute;n su disciplina, su fidelidad, pero no el esp&iacute;ritu de creaci&oacute;n y de alta organizaci&oacute;n&raquo;. Que, como hemos visto anteriormente, corresponde a los componentes de la superestructura del partido.<\/p>\n<p>El militante se recluta en la sociedad capitalista y est&aacute;n tarados por los estigmas propios de tal sociedad: falta de iniciativa y de preocupaci&oacute;n cr&iacute;tica, esp&iacute;ritu gregario y de sumisi&oacute;n, poca capacidad te&oacute;rica y de an&aacute;lisis, inseguridad, miedo a la libertad.<\/p>\n<p>&iquest;Que es y qu&eacute; significa militar hoy en Barcelona en un grupo leninista a la izquierda del PCE?<\/p>\n<p>Los autores responden a esta cuesti&oacute;n apoy&aacute;ndose en dos hip&oacute;tesis. Primera: una inconsciente b&uacute;squeda de s&iacute; mismos, y segunda, la defensa de los intereses de la clase burocr&aacute;tica que no coinciden con los intereses hist&oacute;ricos del proletariado. Basan estas hip&oacute;tesis en una experiencia vivida.<\/p>\n<p>A juicio de Sala y Duran, es un hecho evidente que los trabajadores son reacios a organizarse en los partidos pol&iacute;ticos que existen hoy en Espa&ntilde;a. &iquest;Qu&eacute; razones existen para ello? Su reacci&oacute;n no proviene, reconocen los autores, de la clandestinidad, la represi&oacute;n, ni de las causas que ponen en entredicho la validez universal de los principios leninistas.<\/p>\n<p>La raz&oacute;n de esa reacci&oacute;n se debe a que los leninistas ortodoxos siguen basando su organizaci&oacute;n en una disciplina que exist&iacute;a en las f&aacute;bricas rusas en 1900. Se reconoce que los movimientos reivindicativos, m&aacute;s o menos virulentos, acaecidos &uacute;ltimamente en el Pa&iacute;s Vasco, Granada, Vitoria, El Ferrol, Vigo, Pamplona y Barcelona, por citar algunos, se han desarrollado al margen de las organizaciones pol&iacute;ticas cl&aacute;sicas, &iquest;A qu&eacute; es debido esto? Como tesis fundamental se&ntilde;alan que la contradicci&oacute;n que angustia a los &laquo;partidos de la clase obrera&raquo; radica en el &iacute;nfimo n&uacute;mero de obreros que militan en sus filas. Ning&uacute;n grupo confiesa su carencia de obreros. Se recurre entonces a dos falsificaciones:<\/p>\n<p>1&ordm;. Pretenden ocultar el hecho manipulando los datos. Los militantes pertenecientes por su origen y g&eacute;nero de vida a la clase obrera no sobrepasaba en estos grupos el 20 por 100 del total (PCI, anos 1969-1971).<\/p>\n<p>2&ordm; Crean una ideolog&iacute;a sin consistencia alguna.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Refiri&eacute;ndose al estamento estudiantil, los autores estiman entre el 30 y el 50 por 100 el porcentaje de estudiantes activos en un grupo. En la LCR este porcentaje parece ser mayor. Las profesiones liberales ocupar&iacute;an en BR m&aacute;s de un 30 por 100 de los efectivos, mientras que en la LCR y en el PCI no llegar&iacute;an ni al 10 por 100. Uno de los estamentos m&aacute;s f&aacute;cilmente encuadrables es el de los ense&ntilde;antes (maestros, PNN, profesores en academias particulares, asistentes sociales, etc.) que vienen a representar del 20 al 40 por 100 de los efectivos de la organizaci&oacute;n. El elemento mayoritario y din&aacute;mico es el de los estudiantes y en BR el de los profesionales j&oacute;venes. Los militantes de m&aacute;s de treinta a&ntilde;os de edad son escas&iacute;simos.<\/p>\n<p>Para dar explicaci&oacute;n a todo ello, se pueden sistematizar una serie de caracter&iacute;sticas comunes, no a los militantes, sino a las relaciones que se establecen entre ellos en el interior de los grupos (t&eacute;ngase en cuenta que en el grupo se re&uacute;nen hombres y mujeres de todas procedencias sociales, con diferentes motivaciones y que tienen en com&uacute;n una vaga referencia a la revoluci&oacute;n).<\/p>\n<p>Para salvar este imprevisto, los ide&oacute;logos y bur&oacute;cratas ponen su atenci&oacute;n en dos conceptos fundamentales: a) la conciencia de clase, y b) la noci&oacute;n de la teor&iacute;a revolucionaria.<\/p>\n<p>La noci&oacute;n de conciencia de clase es uno de los puntos clave de la teor&iacute;a organizativa de Lenin. &iquest;Es real la conciencia de clase? &iquest;C&oacute;mo se forma? La conciencia de clase forma parte de lo que podr&iacute;amos llamar &laquo;superestructura espiritual&raquo;. Algunos marx&iacute;stas-leninistas como M. Harnecker afirman que la conciencia de clase es un instinto. &iquest;Es real la conciencia de clase? Husserl dec&iacute;a que &laquo;la conciencia es siempre conciencia de algo&raquo;.<\/p>\n<p>En la evoluci&oacute;n de la conciencia obrera pueden distinguirse, a juicio de los autores, tres fases: la psicolog&iacute;a, la cr&iacute;tica y la pol&iacute;tica. La conciencia psicol&oacute;gica de clase marca ya la superaci&oacute;n de una indiferencia en el obrero y, por tanto, el nacimiento de solidaridad. Una vez alcanzada &eacute;sta se inicia una lucha reivindicativa convirti&eacute;ndose en conciencia cr&iacute;tica. Se puede, por &uacute;ltimo, hablar de conciencia pol&iacute;tica cuando de la oposici&oacute;n se pasa a la voluntad de cambio.<\/p>\n<p>El papel que juega la mujer en el partido o en el grupo es duramente criticado por los autores. En su cr&iacute;tica a la izquierda leninista afirma que cualquier revista especializada de la acci&oacute;n cat&oacute;lica dedica mayor espacio y tiempo al tema de la participaci&oacute;n de la mujer. En raz&oacute;n de ello, dentro del cap&iacute;tulo que ahora nos ocupa, los autores encabezan su cr&iacute;tica con el subt&iacute;tulo de &laquo;la revoluci&oacute;n es cosa de hombres&raquo;.<\/p>\n<p>Lo primero que hay que destacar en este tema es que los pensadores y dirigentes de todos los partidos -aun cuando la izquierda leninista se declara ferviente defensora de la igualdad entre los sexos- pertenecen al sexo masculino. El PCE cuenta en el Comit&eacute; Central -su m&aacute;ximo organismo- con ocho mujeres sobre un total de 110 miembros. Al mismo tiempo al hablar de la mujer en la sociedad capitalista, los autores recurren a una serie de taras educacionales y psicol&oacute;gicas como son, por ejemplo, que la mujer soporta mal la clandestinidad, que sus motivaciones son m&aacute;s complejas que la de los varones, que son m&aacute;s influenciables por el medio ambiente, arrastran una dependencia ancestral del otro sexo. Sin embargo, los autores no dejan de reconocer que en los ramos t&iacute;picamente femeninos (industrias textiles) son las mujeres quienes desencadenan y mantienen las huelgas. Como ejemplo citan la huelga del 4 de febrero de 1974 en la f&aacute;brica de tejidos &laquo;Petronio&raquo;, de Barcelona. En relaci&oacute;n al aspecto sexual, los autores afirman que ha habido en nuestro pa&iacute;s intentos encaminados a establecer un nuevo tipo de relaciones sexuales que respondieran mejor a la concepci&oacute;n<br \/>\n revolucionaria de la vida. De cualquier forma, las bases de atracci&oacute;n sexual siguen siendo las mismas que en la sociedad de tipo capitalista. La liberaci&oacute;n sexual pr&aacute;ctica no corresponde a una liberaci&oacute;n mental. Lo &uacute;nico que realmente parece ser cierto es que la presencia de las mujeres en el grupo es fundamental para su expresi&oacute;n. La popularidad de las comunas sexuales de BR atrae a bastantes universitarios, as&iacute; como los &laquo;parties&raquo; de la LCR. El puritanismo del PCE le ha valido numerosas deserciones entre la juventud universitaria. Ni la revoluci&oacute;n sexual ni la emancipaci&oacute;n de la mujer est&aacute;n, no ya en marcha, sino ni tan siquiera esbozados. La miseria sexual no tiene a&uacute;n su plan de desarrollo. Se ha avanzado algo, es cierto. Ahora la masturbaci&oacute;n ya no se hace en solitario. Pero una nueva concepci&oacute;n del amor y de las relaciones entre los sexos no va a surgir precisamente de la izquierda espa&ntilde;ola.<\/p>\n<p>Las relaciones m&aacute;s fomentadas por todos los bur&oacute;cratas es el de la &laquo;camarader&iacute;a&raquo;. Esta es el esp&iacute;ritu de grupo, ese elemento irracional y primario que la burocracia fomenta cada vez que cree oportuno cohesionar al grupo, sectariz&aacute;nd&oacute;lo. De esta forma llega a conseguir que el partido sea ahora su verdadera familia. Incluso a los profanos en psicolog&iacute;a nos parece evidente que una de las atracciones que el partido leninista ejerce sobre la juventud reside en la proyecci&oacute;n que &eacute;sta hace en &eacute;l de todas sus frustraciones infantiles. Lenin explicado por Freud es urgente. Dentro del partido, los bur&oacute;cratas tratan de sustituir las &laquo;amistades particulares&raquo; por los &laquo;contactos inorg&aacute;nicos&raquo; y las ocasiones pecaminosas por las &laquo;tendencias fraccionadas&raquo;.<\/p>\n<p>Dentro de los militantes existen dos categor&iacute;as: los dirigentes encargados de pensar y los dirigidos encargados de ejecutar. Esta divisi&oacute;n clasista constituye la base estructural en la que se apoya el grupo. A esta divisi&oacute;n puede darse una triple explicaci&oacute;n. Primera, a nivel te&oacute;rico, se apoya en el modelo y en la doctrina leninista. Segunda, se intenta presentar al leninismo como la doctrina del sentido com&uacute;n y la eficacia. Tercera, existe la justificaci&oacute;n de los hechos consumados, ya que el grupo se presenta as&iacute; organizado.<\/p>\n<p>Considerando de cerca la estructura de cualquier grupo leninista, se pueden observar los mismos elementos organizativos que existen en una empresa capitalista. Hay un consejo de direcci&oacute;n (comit&eacute; central), unos ejecutivos o cuadros intermedios (comit&eacute; ejecutivo), una divisi&oacute;n en secciones atendiendo a la especialidad y tipo de trabajo desarrollado (comit&eacute;s o c&eacute;lulas seg&uacute;n los frentes de lucha). Por &uacute;ltimo est&aacute;n los obreros, cuya productividad debe ser asegurada gracias a la dosificaci&oacute;n de disciplina, incentivos y amenazas. Esta estructura tiene su fundamento en que Lenin aplic&oacute; en su organizaci&oacute;n el principio capitalista consistente en la divisi&oacute;n y especializaci&oacute;n del trabajo. Por eso, la divisi&oacute;n del trabajo es, ante todo, la prohibici&oacute;n de acceso a la totalidad.<\/p>\n<p>El modelo leninista procura que el militante no disponga de tiempo para leer ni pensar por su cuenta. La LCR edita el programa de transici&oacute;n y otros textos de Trotski; BR prefiere las biograf&iacute;as de Lenin; el PCI publica por entregas la Historia del PCC de la URSS aprobada por el CC del PCUS en 1937. Son precauciones que toma la burocracia para mantener a la &laquo;base&raquo; distra&iacute;da. Sin embargo, no es menos cierto que la clase obrera ha sido capaz de realizar los esfuerzos te&oacute;rico-organizativos suficientes para asegurar la autonom&iacute;a de esa primera organizaci&oacute;n existente desde 1939. Nos referimos a las Comisiones Obreras.<\/p>\n<p>Ello hace presagiar la divisi&oacute;n del movimiento obrero en dos tendencias fundamentales: una que alberga a los &laquo;marxistas&raquo; humanistas, as&iacute; como a los comunistas libertarios, basada en la autonom&iacute;a organizativa e ideolog&iacute;a del movimiento obrero. La otra tendencia es la que el monolitismo hegem&oacute;nico del PCE estar&aacute; compartido, subordinadamente, por los grupos reformistas del momento. Abandonar el nombre de CO al PCE es un grave error, pues la popularidad de CO supera en mucho la del PCE.<\/p>\n<p>Aunque la ortodoxia del partido pretende igualar en su seno a todas las clases, fundiendo obreros e intelectuales en el crisol &uacute;nico de los aut&eacute;nticos revolucionarios, la realidad es m&aacute;s compleja. Existe un estilo obrero de militancia, as&iacute; como uno estudiantil y otro intelectual. De hecho, siempre se impone el estilo universitario, con falsos tintes obreristas. La labor que podr&iacute;an desarrollar los intelectuales revolucionarios no es aprovechada por ning&uacute;n grupo, en parte para no empa&ntilde;ar el car&aacute;cter obrero con el que quieren presentarse, en parte a causa de la falta de confianza del intelectual en su papel y, sobre todo, por no haber resuelto el movimiento obrero el problema de su organizaci&oacute;n y el de las relaciones que establece con otras clases sociales.<\/p>\n<p>La clase obrera catalana est&aacute; as&iacute; dividida en dos comunidades separadas por la lengua, la categor&iacute;a profesional y el lugar de residencia. El talante revolucionario del obrero inmigrado es radicalmente diferente del obrero catal&aacute;n, m&aacute;s conservador por pertenecer al grupo de los obreros privilegiados. En Catalu&ntilde;a, la divisi&oacute;n entre manuales, administrativos y cuadros medios est&aacute; agravada por la elecci&oacute;n deliberada de los obreros de habla catalana para los puestos de m&aacute;s responsabilidad.<\/p>\n<p>Por otra parte, existe una mayor&iacute;a de militantes obreros que no comprenden nada en los debates te&oacute;ricos ni intervienen conscientemente en la marcha del grupo. Este tipo de militantes es muy numeroso en el PCE.<\/p>\n<p>Resumiendo, cada militante debe encontrar en el partido lo que busca en &eacute;l; los d&eacute;biles, seguridad y protecci&oacute;n; los solitarios, amistad; los timoratos, confianza en s&iacute; mismos; los extrovertidos, actividad; los m&iacute;sticos, redenci&oacute;n del pasado burgu&eacute;s; los culpables, justificaci&oacute;n a sus faltas; los fuertes, poder, etc.<\/p>\n<p>Refiri&eacute;ndose al estamento estudiantil espa&ntilde;ol, los autores -como ya hemos visto antes- le asignan una importancia pol&iacute;tica directa. Sin embargo, sus principios caracter&iacute;sticos son: la discontinuidad de la ense&ntilde;anza, con largas vacaciones, y el origen de clase del estudiante, fuente constante de inevitables contradicciones. La filiaci&oacute;n a un grupo se funda casi siempre en contradicciones personales. Huir de la monoton&iacute;a de la vida estudiantil con el estudio de materias carentes de inter&eacute;s, el ambiente de sumisi&oacute;n familiar o de dependencia econ&oacute;mica. La militancia les ofrece: emociones, peligros dosificados, &aacute;mbito para desarrollar su sentido de la responsabilidad, nuevas experiencias y, hasta cierto punto, poder. Las manifestaciones son hoy el punto culminante del movimiento estudiantil. Una manifestaci&oacute;n supone siempre un avance en la conciencia pol&iacute;tica de sus participantes.<\/p>\n<p>En cuanto al militante intelectual, que en labios del obrero adquiere un tono casi insultante, es cierto que no hay organizaci&oacute;n estable sin el concurso de los mismos. No obstante, hay ejemplos de organizaciones obreras capaces de prescindir de los intelectuales profesionales como la CNT anarquista. Aqu&iacute; nos referimos a los militantes intelectuales por raz&oacute;n de su origen, de su profesi&oacute;n, que a&uacute;n no se han profesionalizado en la carrera de las ciencias revolucionarias. De la labor que se espera de estos intelectuales nada se lleva a cabo por varias razones, entre las que los autores resaltan: la carencia de tiempo para llevar a cabo una seria labor de investigaci&oacute;n; el car&aacute;cter dogm&aacute;tico de las directivas oficiales del grupo prevalece sobre el aspecto t&eacute;cnico profesional de la cuesti&oacute;n; los intelectuales no est&aacute;n en el grupo para hacer de intelectuales, sino para olvidarse de que son intelectuales, realidad que muy pocos asumen. Por otra parte, los intelectuales son los m&aacute;s propensos a formar camarillas dentro del grupo. En BR, por ejemplo, hay fuertes tensiones entre camarillas por razones de diversa &iacute;ndole, entre las que se pueden se&ntilde;alar las de tipo religioso y generacional.<\/p>\n<p>La militancia es una necesidad vital para la propia supervivencia. Por eso consideran los autores inadecuado el sentido que se da a la palabra &laquo;militancia&raquo; entendida como actividad separada, exterior a la clase. La LCR no da facilidades a lo &laquo;viejo&raquo;. Su expansi&oacute;n se limita cada vez m&aacute;s a los colegios o institutos de segunda ense&ntilde;anza. BR ofrece en cambio un buen refugio a las profesiones liberales, comerciantes y otros peque&ntilde;os burgueses para quienes militar es un &laquo;hobby&raquo; que llena sus horas pero no sus vidas.<\/p>\n<p>Por &uacute;ltimo, los autores afirman que si tuvieran que resumir en un solo pensamiento lo que han querido expresar en el libro, se inclinar&iacute;an por resaltar y profundizar la diferencia que existe entre ser revolucionario o ser un t&eacute;cnico de la toma de poder. En raz&oacute;n de que ambos conceptos han sido estudiados<br \/>\n amplia y profundamente por la sociolog&iacute;a pol&iacute;tica, consideramos no dar detalle acerca de lo que Sala y Duran entienden acerca de ellos.<\/p>\n<p>[a continuaci&oacute;n viene una lista de siglas para la cual reenviamos el lector a <a href=\"http:\/\/www.ruedoiberico.org\/apendix\/siglas.php\">la nuestra<\/a>, mucho m&aacute;s completa, permitiendo as&iacute; no alargar in&uacute;tilmente este texto]<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>JUICIO<\/p>\n<p>Nos encontramos ante un libro cuyo t&iacute;tulo es m&aacute;s llamativo que su: propio contenido. Sala y Duran, con sus compa&ntilde;eros de redacci&oacute;n, han seguido su propio m&eacute;todo de investigaci&oacute;n, que no podemos llamar ni tan siquiera sociol&oacute;gico, con un apasionamiento -como ellos mismos reconocen en su presentaci&oacute;n- que conduce a restar la objetividad hist&oacute;rica que todos hubi&eacute;ramos deseado. Existe, en primer lugar, una contradicci&oacute;n que no podemos dejar de se&ntilde;alar: &laquo;Pertenecemos a la generaci&oacute;n leninista, aunque nuestra estirpe sea libertaria&raquo;. Sin embargo, al hablar del PCI afirman: &laquo;&#8230; varias organizaciones del PSU de Catalu&ntilde;a y algunos comunistas de vanguardia en varios puntos de Espa&ntilde;a hemos escogido la responsabilidad de reorganizar el partido de acuerdo con su pol&iacute;tica, la &uacute;nica posible, la &uacute;nica consecuentemente revolucionaria&raquo;. Entendemos que, a estas alturas, es grave error confundir unos principios libertarios con el autoritarismo que lleva consigo cualquier organizaci&oacute;n del partido.<\/p>\n<p>En la cr&iacute;tica, dura y feroz, que dirigen al PCI, BR y LCR vienen a demostrarnos el bagaje de autoritarismo que lleva consigo la burocracia de todo partido. A nuestro juicio, es altamente esclarecedora y, dentro de su m&eacute;todo, es significativa c&oacute;mo la burocracia del partido deshumaniza y manipula al individuo, algo que cualquier partido, organizaci&oacute;n o movimiento debe cuidar de que no suceda, precisamente hoy cuando m&aacute;s se estudia, se habla y defiende la dignidad humana de todo individuo sea cual fuere su ideolog&iacute;a.<\/p>\n<p>Asimismo es curioso resaltar que los autores, al referirse a la ideolog&iacute;a burguesa, consideran objetivo primordial detectar los elementos capitalistas introducidos en el movimiento obrero. La ideolog&iacute;a dominante -contin&uacute;an- oculta el cambio y la posibilidad. Pensamos, sin que ello no sea refutable, que tanto en una sociedad de tipo capitalista, comunista o socialista esa posibilidad de cambio se escamotea al ciudadano que vive una vida cotidiana normal aun cuando su inter&eacute;s por la pol&iacute;tica no sea nulo. Como ellos bien afirman, los intereses de los &laquo;ide&oacute;logos&raquo; y &laquo;organizadores&raquo; son unos intereses defendibles a ultranza y de los cuales ni se entera ni participa el hombre de la calle.<\/p>\n<p>Refiri&eacute;ndose al movimiento obrero en nuestro pa&iacute;s, los autores consideran que estamos a&uacute;n en la etapa previa del movimiento obrero. El conocimiento que tenemos de nuestra historia no viene a coincidir con la afirmaci&oacute;n de los autores. Precisamente el per&iacute;odo que comentan (1967-1974) tal vez se caracterice cuando se escriba la historia del movimiento obrero como una fase de inquietud, de agitaci&oacute;n, de preocupaci&oacute;n y de mucha m&aacute;s madurez pol&iacute;tica que &laquo;cabeza&raquo;, como ellos afirman.<\/p>\n<p>La mujer tambi&eacute;n constituye un punto de atenci&oacute;n cr&iacute;tico para los autores. La tesis que mantienen consiste en que un nuevo estilo o tipo de relaciones sexuales puede responder mejor a la concepci&oacute;n revolucionaria de la vida. Evidentemente que una revoluci&oacute;n, al ser un fen&oacute;meno complejo e imprevisible, es un fen&oacute;meno de reacci&oacute;n a unas condiciones de vida hostiles mantenidas de forma regular en un largo per&iacute;odo de tiempo, incluso de generaciones. Por ello pensamos, y de esta forma tal vez no hagamos m&aacute;s que repetir lo que otros han puesto ya de manifiesto, que la revoluci&oacute;n es una obra colectiva del pueblo. En consecuencia, la mujer liberada o no de su tipo caracter&iacute;stico de obrar sexualmente participa de igual forma y con la intensidad que le permite su capacidad de lucha en el proceso revolucionario. Nos parece, pues, que la implantaci&oacute;n de una nueva forma de vida sexual no debe conducir ni reforzar de ning&uacute;n modo la llamada concepci&oacute;n revolucionaria de la vida.<\/p>\n<p>En una de las &uacute;ltimas encuestas realizadas a j&oacute;venes mujeres espa&ntilde;olas creemos reconocer que se llegaba al porcentaje del 42 por 100 de ellas que manten&iacute;an relaciones sexuales completas antes de casarse. Un porcentaje alto que no indica, por el contrario, una m&aacute;s amplia y profunda concepci&oacute;n de la vida revolucionaria.<\/p>\n<p>En resumen, hemos encontrado un libro, como dec&iacute;amos al comienzo, con un t&iacute;tulo m&aacute;s sugestivo o llamativo que su contenido. Un libro a fin de cuentas que tal vez pueda servir para aclarar a los que boy se plantean su participaci&oacute;n en un partido para desilusionarlos y hacerles ver la verdad sobre la utilizaci&oacute;n que de ellos se va a hacer.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>In <em>Bolet&iacute;n de Orientaci&oacute;n Bibliogr&aacute;fica <\/em>n&ordm; 107-108, julio-agosto de 1975, pp. 33-47<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>Antonio Sala &#038; Eduardo Dur\u00e1n<\/strong><br \/>\n2013011500054 &#8211; Coop &#038; Graf &#8211;  &#8211; 228 p\u00e1ginas \/orri.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":5419,"template":"","meta":[],"product_brand":[],"product_cat":[185,16],"product_tag":[3438,114],"class_list":{"0":"post-5376","1":"product","2":"type-product","3":"status-publish","4":"has-post-thumbnail","6":"product_cat-historia","7":"product_cat-libros","8":"product_tag-antonio-sala-eduardo-duran","9":"product_tag-coop-graf","11":"first","12":"instock","13":"sold-individually","14":"shipping-taxable","15":"purchasable","16":"product-type-simple"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>Cr\u00edtica de la izquierda autoritaria en Catalu\u00f1a (1967-1974) &#8212; 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