{"id":14622,"date":"2023-07-02T17:35:11","date_gmt":"2023-07-02T16:35:11","guid":{"rendered":"https:\/\/zapateneo.net\/wordpress\/?post_type=product&#038;p=14622"},"modified":"2023-07-12T06:29:12","modified_gmt":"2023-07-12T05:29:12","slug":"la-influencia-de-las-ideas-absolutistas-en-el-socialismo","status":"publish","type":"product","link":"https:\/\/zapateneo.net\/wordpress\/index.php\/producto\/la-influencia-de-las-ideas-absolutistas-en-el-socialismo\/","title":{"rendered":"La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo"},"content":{"rendered":"<p>Johann Rudolf Rocker \u2013 La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo.<br \/>\n13 diciembre, 2017 sobrelaanarquiayotrostemasvidayobradepensadoresy\t<\/p>\n<p>Nuestra idea sobre las causas profundas que originaron la actual cat\u00e1strofe mundial, no ser\u00eda exacta si se dejara de lado el papel que el socialismo contempor\u00e1neo y el moderno movimiento obrero desempe\u00f1aron en la preparaci\u00f3n de la tragedia cultural que hoy en d\u00eda se est\u00e1 desarrollando.<\/p>\n<p>En este aspecto, tienen especial importancia las tendencias intelectuales del movimiento socialista en Alemania, ya que, durante d\u00e9cadas, ejercieron una influencia considerable sobre los partidos socialistas de Europa y de Am\u00e9rica<\/p>\n<p>El socialismo moderno no es, en el fondo, sino la continuaci\u00f3n natural de las grandes corrientes liberales de los siglos XVII y XVIII. Fue el liberalismo el que asest\u00f3 el primer golpe mortal al sistema absolutista de los pr\u00edncipes, abriendo, al mismo tiempo, nuevos cauces para la vida social. Sus representantes intelectuales, que vieron en el m\u00e1xima libertad personal la palanca de toda reforma cultural, reduciendo la actividad del Estado a los m\u00e1s estrechos l\u00edmites, abrieron perspectivas completamente nuevas en cuanto al desarrollo futuro de la humanidad; desarrollo que, forzosamente, hubiera llevado a la superaci\u00f3n de toda tendencia absolutista, as\u00ed como a una organizaci\u00f3n racional en la administraci\u00f3n de los bienes sociales, si sus concepciones sobre la econom\u00eda hubieran avanzado al mismo paso que su conocimiento de lo pol\u00edtico y social. M\u00e1s, desgraciadamente, \u00e9ste no fue el caso.<\/p>\n<p>Bajo la influencia cada vez m\u00e1s acentuada, de la monopolizaci\u00f3n de todas las riquezas, tanto de las naturales como de las creadas por el trabajo social, se desarrollo un nuevo sistema de servidumbre econ\u00f3mica. Este sistema ejerci\u00f3 un influjo cada vez m\u00e1s funesto sobre todas las aspiraciones primitivas del liberalismo y sobre los principios aut\u00e9nticos de la democracia pol\u00edtica y social, conduciendo, por l\u00f3gica interna, hacia ese nuevo absolutismo que ha encontrado, hoy d\u00eda, una expresi\u00f3n tan perfecta como vergonzosa en la estructura del Estado totalitario.<\/p>\n<p>El movimiento socialista hubiera podido oponer un dique a ese desarrollo, pero el hecho es que la mayor\u00eda de sus representantes se dej\u00f3 arrastrar por el torbellino de este proceso, cuyas consecuencias destructoras se manifestaron en la cat\u00e1strofe general de la cultura que hoy contemplamos. El movimiento socialista hubiera podido convertirse en el ejecutor testamentario del pensamiento liberal al ofrecer a \u00e9ste una base positiva en la lucha contra el monopolio econ\u00f3mico, con el af\u00e1n de que la producci\u00f3n social llegase a satisfacer las necesidades de todos los hombres. Constituyendo as\u00ed el complemente econ\u00f3mico de las corrientes de ideas, pol\u00edticas y sociales del liberalismo, se hubiera convertido en un elemento poderoso en la conciencia de los hombres, y en veh\u00edculo de una nueva cultura social en la vida de los pueblos. En efecto hombres como Godwin, Owen, Thompson, Proudhon, Pi y Margall, Pisacane, Bakunin, Guillaume, De Pape, Reclus y, m\u00e1s tarde, Kropotkin, Malatesta y otros m\u00e1s, concibieron el socialismo en este sentido. Sin embargo, la gran mayor\u00eda de socialistas, con incre\u00edble ceguera, combatieron estas ideas de libertad basadas en la concepci\u00f3n liberal de la sociedad, consider\u00e1ndolas meramente como derivado pol\u00edtico de la llamada Escuela de Manchester.<\/p>\n<p>De este modo se refresc\u00f3 y fortaleci\u00f3 sistem\u00e1ticamente la creencia en la omnipotencia del Estado, creencia que hab\u00eda recibido un golpe sensible con la aparici\u00f3n de las ideas liberales de los siglos XVIII y XIX. Es un hecho significativo que los representantes del socialismo autoritario, en la lucha contra el liberalismo, tomaran prestadas sus armas, a menudo, del arsenal del absolutismo, sin que este fen\u00f3meno haya sido ni tan s\u00f3lo advertido por la mayor\u00eda de ellos. Muchos, y especialmente los representantes de la escuela alemana, la cual, m\u00e1s tarde, hab\u00eda de lograr una influencia predominantes sobre todo el movimiento socialista, eran disc\u00edpulos de Hegel, Fichte y otros representantes de la idea absolutista del Estado; otros sufrieron una influencia tan poderosa de la tradici\u00f3n del jacobinismo franc\u00e9s, que s\u00f3lo pod\u00edan concebir la transici\u00f3n al socialismo bajo la forma de dictadura; otros m\u00e1s, creyeron en una teocracia social, o en una especie de \u00abNapole\u00f3n socialista\u00bb, que habr\u00eda de aportar la salud al mundo.<\/p>\n<p>Sin embargo, la peor superstici\u00f3n fue la concepci\u00f3n de la \u00abmisi\u00f3n hist\u00f3rica del proletariado\u00bb que, seg\u00fan Marx, hab\u00eda del convertirse, fatalmente, en el \u00absepulturero de la burgues\u00eda\u00bb. La palabra clase no constituye, en el mejor de los casos, sino un concepto de clasificaci\u00f3n social; concepto que puede no ser v\u00e1lido en determinadas circunstancia, pero que ni Marx, ni nadie, ha sido capaz, hasta hoy d\u00eda, de trazar un l\u00edmite fijo para ese concepto, d\u00e1ndole una definici\u00f3n exacta. Sucede con las clases lo que con las razas: nunca se sabe d\u00f3nde termina una y d\u00f3nde empieza la otra. Existen en el llamado proletariado tantas gradaciones sociales como las que existen en la burgues\u00eda o dentro de cualquier otra capa del pueblo. Pero el mayor error es atribuir a una clase determinada ciertas tareas hist\u00f3ricas y convertirla en representante de ciertas corrientes ideol\u00f3gicas. Si se pudiese demostrar que los hombres nacidos y educados bajo ciertas condiciones econ\u00f3micas se distingu\u00edan esencialmente, en cuanto a su pensamiento y sus actos, de los dem\u00e1s grupos sociales, entonces ni siquiera ser\u00e1 necesario ocuparnos de esto, ya que, frente a hechos evidentes, no cabe sino la resignaci\u00f3n. M\u00e1s ah\u00ed, precisamente, nos encontramos en el punto crucial. El pertenecer a una capa determinada de la sociedad no ofrece ni la menor garant\u00eda en cuanto al pensamiento y la actuaci\u00f3n de los hombres. El mero hecho de que casi todos los grandes vanguardistas de la idea socialista hayan salido no del proletariado sino de las llamadas clases dominantes, deber\u00eda darnos que pensar. Entre ellos se encuentran arist\u00f3cratas, como Saint Sim\u00f3n, Bakunin y Kropotkin; oficiales del ej\u00e9rcito, como Considerant, Pisacane y Lawroff; comerciantes, como Fourier; fabricantes, como Owen y Engels; sacerdotes, como Moslier y Lamenais; hombres de ciencia, como Wallace y D\u00fcring, as\u00ed como intelectuales de todos los matices, tales como Blanc, Cabet, Godwin, Mars, Lassalle; Garrido, Pi y Margall, Hess y centenares m\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00a1Que se consuelen los adeptos de la teor\u00eda de la \u00abmisi\u00f3n hist\u00f3rica del proletariado\u00bb con la idea de que el fascismo no es sino un movimiento de la clase media! Pero esa concepci\u00f3n no altera el hecho de que los casi catorce millones de votantes que en Alemania dieron su voto a favor de Hitler, salieron del proletariado. Precisamente en un pa\u00eds como Alemania en que la ense\u00f1anza marxista hab\u00eda encontrado tanta difusi\u00f3n, aquel hecho tiene doble importancia. Si es cierto que los representantes intelectuales del antiguo absolutismo, es decir, los Hobbes, Maquiavelo, Bossuet, etc., pertenecieron a las capas superiores, mientras que los representantes del absolutismo moderno, o sean los Mussolini, Stalin y Hitler, son extracciones de las capas m\u00e1s bajas, esa circunstancias nos demuestran precisamente que ni las ideas revolucionarias ni las reaccionarias se hallan ligadas a un determinado grupo social.<\/p>\n<p>Los partidarios del determinismo econ\u00f3mico y de la teor\u00eda de la \u00abmisi\u00f3n hist\u00f3rica del proletariado\u00bb afirman, cierto es, que, en su caso, no se trata de una concepci\u00f3n ordinaria, sino de la necesidad interna de un proceso natural, que se desarrolla independientemente de la volici\u00f3n humana; m\u00e1s es precisamente este punto el que necesita ser aprobado previamente. La concepci\u00f3n marxista mismo no es sino una especulaci\u00f3n, una creencia, como cualquier otra, en que el deseo es el padre de la idea. La creencia es un desarrollo mec\u00e1nico de todo acaecer hist\u00f3rico sobre la base de un proceso inevitable, que tiene su fundamento en la naturaleza de las cosas, es lo que m\u00e1s da\u00f1o ha hecho al socialismo, pues destruye todas las premisas \u00e9ticas, imprescindibles precisamente para la idea socialista. El absolutismo de la idea conduce, en ciertas circunstancias hist\u00f3ricas, a un absolutismo de la acci\u00f3n. La historia m\u00e1s reciente ilustra ese hecho con los m\u00e1s impresionantes ejemplos.<br \/>\nEl ideario de Proudhon<\/p>\n<p>rudolf-rocker-by-fermin-rocker-copiaEntre los grandes precursores de la idea socialista, Proudhon fue uno de los hombres que mejor comprendieron la importancia hist\u00f3rica del socialismo. Hasta hoy no se ha podido destruir su influencia intelectual sobre el movimiento socialista de los pa\u00edses latinos y es una fuente viva para lograr nuevos est\u00edmulos y nuevas posibilidades de desarrollo. Proudhon reconoci\u00f3, con gran clarividencia, que la obra de la Revoluci\u00f3n Francesa s\u00f3lo se hab\u00eda realizado a medias; que la tarea de la \u00abRevoluci\u00f3n del siglo XIX\u00bb deb\u00eda ser la continuaci\u00f3n de esa obra, llev\u00e1ndola a la perfecci\u00f3n, a fin de conducir a nuevos caminos el desarrollo social de Europa, ya que la trayectoria de la Gran Revoluci\u00f3n se agot\u00f3 en el momento en que puso fin a la tutela mon\u00e1rquica allanando el camino para que los pueblos pudiesen tomar en sus propias manos su destino social, despu\u00e9s de haber estado durante varios siglos sirviendo al absolutismo de los pr\u00edncipes cual reba\u00f1o sin voluntad, asegurando la existencia de \u00e9stos por medio de su trabajo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed resid\u00eda la gran tarea de la \u00e9poca, tarea que Proudhon reconoci\u00f3 m\u00e1s claramente que la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos. Cierto que la Gran Revoluci\u00f3n hab\u00eda eliminado a la monarqu\u00eda como instituci\u00f3n social y pol\u00edtica, pero no logro eliminar, junto con la monarqu\u00eda la \u00abidea mon\u00e1rquica\u00bb, como dec\u00eda Proudhon, la cual despert\u00f3 a una nueva vida debido a la centralizaci\u00f3n pol\u00edtica del jacobinismo y a la ideolog\u00eda del Estado nacional unitario. Esa herencia nefasta que nos ha quedado de tiempos pasados, se expresa hoy nuevamente en el llamado \u00abprincipio del caudillo\u00bb del Estado totalitario; pero no es sino una nueva forma de la antigua \u00abidea mon\u00e1rquica\u00bb.<\/p>\n<p>Proudhon advirti\u00f3 claramente que el absolutismo, ese eterno principio de tutela para un fin querido por Dios, cerrado a toda objeci\u00f3n humana, era lo que mayores trabas pon\u00eda a los hombres en sus aspiraciones de alcanzar formas m\u00e1s elevadas de existencia social. Para \u00e9l, el socialismo no significaba tan s\u00f3lo un problema de econom\u00eda, sino tambi\u00e9n una cuesti\u00f3n cultural, que abarcaba todos los dominios de la actividad humana. Proudhon sab\u00eda que no era posible eliminar las tradiciones autoritarias de la monarqu\u00eda tan s\u00f3lo en un terreno, conserv\u00e1ndolas en todos los dem\u00e1s, a no ser que se quisiera entregar la causa de la liberaci\u00f3n social a un nuevo despotismo. Para \u00e9l, la explotaci\u00f3n econ\u00f3mica, la opresi\u00f3n pol\u00edtica y la servidumbre intelectual no significaban sino diferentes fen\u00f3menos producidos por una misma causa. Proudhon ve\u00eda en la monarqu\u00eda el s\u00edmbolo de toda esclavitud humana. Para \u00e9l, no era tan s\u00f3lo una organizaci\u00f3n pol\u00edtica sino un estado social el que produc\u00eda determinadas consecuencias inevitables, tanto espirituales como psicol\u00f3gicas, que se advert\u00edan igualmente en todos los terrenos de la vida social. En este sentido, llamaba al capitalismo la \u00abmonarqu\u00eda de la econom\u00eda\u00bb, pues convierte al trabajo en atributo del capital, del mismo modo que la sociedad rinde tributo al Estado y al esp\u00edritu de la iglesia.<\/p>\n<p>\u00abEl concepto econ\u00f3mico del capital\u00bb, dice Proudhon, \u00abla idea pol\u00edtica del Estado o de la autoridad, as\u00ed como la concepci\u00f3n teol\u00f3gica de la iglesia, no son sino representaciones id\u00e9nticas, que se completan rec\u00edprocamente, fundi\u00e9ndose unas con otras. Por tanto, resulta imposible combatir una y mantener intacta otra. Es \u00e9ste un hecho sobre el que hoy d\u00eda est\u00e1n de acuerdo todos los fil\u00f3sofos. Lo que el capital hace respecto al trabajo, eso hace el Estado en relaci\u00f3n a la libertad, y la iglesia en lo que se refiere al esp\u00edritu. Esa trinidad del absolutismo resulta, en la pr\u00e1ctica, tan nefasta como en la filosof\u00eda. Para oprimir al pueblo eficazmente es preciso encadenar tanto a su cuerpo como a su voluntad y su coraz\u00f3n. Si el socialismo tiene la intenci\u00f3n de revelarse en una forma exhaustiva, universal y libre de todo misticismo, no tiene que hacer sino llevar a la conciencia del pueblo la importancia de esa trinidad\u00bb.<\/p>\n<p>Partiendo de estos conceptos, Proudhon ve\u00eda en el desarrollo de los grandes Estados modernos y en la influencia, cada vez incrementada, del monopolio econ\u00f3mico, el mayor peligro para el porvenir de Europa. Ese peligro quer\u00eda conjurarlo por medio de una preparaci\u00f3n conciente, basada en la experiencia, creando una federaci\u00f3n de comunidades libres, sobre la base de la igualdad econ\u00f3mica y tratados rec\u00edprocos. Sab\u00eda claramente que ese estado de cosas no pod\u00eda desarrollarse de un d\u00eda para otro, sino que se trataba, en primer lugar, de hacer hombres aptos para un mejor conocimiento, por medio del pensamiento y actividades constructivas. S\u00f3lo as\u00ed ser\u00eda posible encauzar sus aspiraciones en cierta direcci\u00f3n, a fin de que, por propio impulso, pudiesen contrarrestar el peligro que les amenazaba.<\/p>\n<p>Cualquier tentativa de eliminar las tendencias absolutistas dentro del organismo social y poner l\u00edmites m\u00e1s estrechos al monopolio econ\u00f3mico, significaba, para Proudhon, un verdadero paso adelante en el camino de la liberaci\u00f3n social. Todo cuanto se opusiera a ese gran fin, contribuyendo, concientemente, a fortalecer a la monarqu\u00eda espiritual, econ\u00f3mica o pol\u00edtica mediante nuevas pretensiones de poder\u00edo, no har\u00eda sino eternizar el c\u00edrculo vicioso de la ceguera y allanar el camino para la reacci\u00f3n social, incluso si tales esfuerzos se hac\u00edan con el nombre de la revoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>La mayor parte de los socialistas contempor\u00e1neos ni siquiera se toman el trabajo de penetrar en las ideas de Proudhon, cuyas obras son tan ignoradas por la mayor\u00eda de aquellos como es aquellos como es ignorado por lo zul\u00fas el teorema de Pit\u00e1goras o la teor\u00eda de la unidad del universo. Lo \u00fanico que conocen de sus obras de una manera superficial en su ense\u00f1anza del \u00ablibre cr\u00e9dito\u00bb y su intento de instituir un \u00abbanco popular\u00bb, intent\u00f3 que nunca lleg\u00f3 a realizarse debido a la intervenci\u00f3n del gobierno franc\u00e9s. Y aun el conocimiento de esa m\u00ednima parte de la obra de Proudhon, lo tienen a trav\u00e9s de la imagen deformada que de ella hicieron algunos escritores marxistas, la cual de la impresi\u00f3n de que Proudhon no fue sino un charlat\u00e1n ordinario, que no hubiera hecho otra cosa durante su vida que pregonar, ante la pobre humanidad, sus remedios contra toda clase de enfermedades sociales.<\/p>\n<p>En realidad, Proudhon fue entre todos los antiguos socialistas precisamente el que m\u00e1s decididamente e insistentemente se opuso a la creencia en una panacea universal que curaba todos los vicios sociales. Sab\u00eda que la tarea reservada al socialismo no era en modo alguno un nudo gordiano que podr\u00eda ser desatado mediante un golpe de espada. Precisamente por eso no ten\u00eda confianza alguna en los llamados remedios universales, mediante los cuales, seg\u00fan muchos pensaban, podr\u00eda lograrse, con un solo golpe, la transformaci\u00f3n general de todas las instituciones sociales. Su cr\u00edtica aguda y convincente de las tendencias socialistas de su \u00e9poca nos proporciona una impresionante prueba de ese alegato.<\/p>\n<p>Proudhon era un hombre que no ten\u00eda metas fijas, pues se daba cuenta perfectamente de que la verdadera naturaleza de la sociedad deb\u00eda buscarse en el eterno camino de sus formas, y que la servir\u00edamos tanto mejor cuanto m\u00e1s reducidas sean las barreras artificiales levantadas las barreras artificiales levantadas y cuanto m\u00e1s firme y conciente sea la participaci\u00f3n que los hombres tomen en esos cambios. En ese sentido, dijo Proudhon en cierta ocasi\u00f3n, que la sociedad se parece a un aparato de relojer\u00eda, que lleva dentro de s\u00ed su propio impulso pendular, sin necesidad de ninguna ayuda ajena para permanecer en movimiento. La liberaci\u00f3n social significaba, para \u00e9l, un camino y no una meta, ya que compart\u00eda la opini\u00f3n de Ibsen que dijo: \u00abQuien posee la libertad de otro modo a como aspira, la posee muerta y sin esp\u00edritu, porque el concepto de libertad tiene precisamente la propiedad de ir amplific\u00e1ndose constantemente mientras vamos apoder\u00e1ndonos de ella. Por tanto, si sucede que uno se detiene en medio de la lucha, diciendo \u00abahora es m\u00eda\u00bb, demuestra por eso mismo que ya la ha perdido\u00bb.<\/p>\n<p>Partiendo de este punto de vista, hay, que valorizar tambi\u00e9n las tentativas pr\u00e1cticas de Proudhon. Estos intentos se derivan de las circunstancias de la \u00e9poca, y s\u00f3lo pueden ser explicados y comprendidos en relaci\u00f3n con la misma. Como sucede con todo pensador cuya actividad pertenece al pasado, tambi\u00e9n existe en la obra de Proudhon aspectos que han sido superados por el tiempo, quedando sin embargo intacta la importancia creadora de su obra. Incluso nos parece sorprendente cu\u00e1nto sigue siendo vivo, alcanzando nuevo significado precisamente en relaci\u00f3n con la actual situaci\u00f3n mundial.<\/p>\n<p>Proudhon, que comprendi\u00f3 la esencia del Estado mejor que la mayor\u00eda de sus contempor\u00e1neos socialistas, no se hac\u00eda ilusiones en cuanto a las consecuencias inevitables de todas las tendencias absolutistas, cualquiera que fuesen las formas en que \u00e9stas pudiesen aparecer y cualquiera que fuese el grupo que las estimulase. Por tanto, tambi\u00e9n se daba cuenta del car\u00e1cter verdadero de todos los partidos pol\u00edticos, y estaba convencido firmemente que no podr\u00eda salir de ellos ning\u00fan trabajo creador para una aut\u00e9ntica transformaci\u00f3n social. Pro eso advert\u00eda a los socialistas, extraviados en la v\u00eda de las tendencias socialistas, tratando de explicarles que, tan pronto como el socialismo llegar\u00e1 a gobernar, terminar\u00eda su papel y quedar\u00eda entregado irremediablemente a la reacci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abTodos los partidos pol\u00edticos, sin excepci\u00f3n alguna\u00bb dec\u00eda Proudhon, \u00aben tanto aspiren al poder p\u00fablico, no son sino formas particulares del absolutismo. No habr\u00e1 libertad para los ciudadanos: no habr\u00e1 orden en la sociedad, ni unidad entre los trabajadores, mientras que en nuestro catecismo pol\u00edtico, no figure la renuncia absoluta a la autoridad, armaz\u00f3n de todo tutelaje\u00bb.<\/p>\n<p>Proudhon fue, entre los socialistas m\u00e1s viejos, quiz\u00e1 el \u00fanico que declar\u00f3 la guerra contra todo sistema cerrado, ya que hab\u00eda advertido que las condiciones de la vida socia son demasiado m\u00faltiples y heterog\u00e9neas para poder ser apresadas dentro de un determinado molde, sin que se cometa violencia contra la sociedad sustituy\u00e9ndose una vieja forma de tiran\u00eda por otra nueva. Por tanto, sus ataques no se dirig\u00edan tan s\u00f3lo contra los representantes del orden social actual, sino tambi\u00e9n contra los representantes de los llamados \u00ablibertadores\u00bb, que \u00fanicamente quer\u00edan cambiar sus puestos, con los poderes habientes de entonces, prometiendo a las masas tesoros en la luna para poder m\u00e1s f\u00e1cilmente abusar de ellas en beneficio de su ambici\u00f3n personal. De un significativo pasaje, tomado de una carta de Proudhon a Carlos Marx, que transcribimos a continuaci\u00f3n, se puede deducir cu\u00e1n libremente pensaba Proudhon:<\/p>\n<p>\u00abTratemos en com\u00fan, si usted quiere, de conocer las leyes de la sociedad; fijar su modo de ser  y seguir el camino que allanamos al someternos a este trabajo. Pero, \u00a1Por Dios!, no pensemos, por nuestra parte, en ejercer una tutela sobre el pueblo, despu\u00e9s de haber destruido, a priori, todo dogmatismo. No caigamos en la contradicci\u00f3n de su compatriota Mart\u00edn Lutero, el cual, despu\u00e9s de haber refutado los dogmas de la teolog\u00eda cat\u00f3lica, procedi\u00f3 con celo incrementando y gran lujo de interdictos y juicios condenatorios, a dar vida a una teolog\u00eda protestante. Desde hace tres siglos, Alemania est\u00e1 preocupada en eliminar esa nueva revestidura aplicada por Lutero al viejo edificio. No debemos colocar a los hombres, mediante nuevas confusiones y un disfraz de los viejos fundamentos, ante una nueva tarea. De coraz\u00f3n celebro su idea de dar expresi\u00f3n a todas las opiniones del d\u00eda. Tratemos de hacerlo en la forma de una explicaci\u00f3n amistosa; demos al mundo el ejemplo de una tolerancia sabia y clarividente; y no tratemos, por el hecho de hallarnos a la cabeza de un movimiento, de convertirnos en caudillo de una nueva intolerancia. No hemos de hacernos pasar por ap\u00f3stoles de una nueva religi\u00f3n, ni siquiera de la religi\u00f3n de la l\u00f3gica y la raz\u00f3n. Recibamos y estimulemos toda protesta; estigmaticemos todo exclusivismo, todo misticismo. No consideremos jam\u00e1s agotada una cuesti\u00f3n; y, despu\u00e9s de haber gastado nuestro \u00faltimo argumento, empecemos de nuevo, si fuese necesario, con elocuencia e iron\u00eda. En estas condiciones me adherir\u00eda con placer a su asociaci\u00f3n. Pero si no, no\u00bb.<\/p>\n<p>Este escrito, fechado el 17 de mayo de 1846, es doblemente importante. En primer lugar, es caracter\u00edstico para mostrar el modo de ser franco y sincero de Proudhon, revelando su profunda aversi\u00f3n contra todo dogmatismo y todo sectarismo; y es importante, adem\u00e1s, porque fue la causa inmediata de la ruptura que tuvo lugar entre Marx y Proudhon.<\/p>\n<p>Proudhon fue un pensador solitario, mal comprendido, no s\u00f3lo por sus adversarios dem\u00f3cratas y socialistas, sino tambi\u00e9n, a menudo, incluso por sus partidarios posteriores, los cuales confundieron ciertas proposiciones pr\u00e1cticas de Proudhon,  nacidas al calor de las condiciones de la \u00e9poca, con la verdadera obra de su vida. Su correspondencia voluminosa (que consta de catorce tomos grandes) contiene innumerables explicaciones de sus ideas, que demuestran lo dicho anteriormente, y que son indispensables para un estudio concienzudo de sus obras. La mirada de Proudhon iba dirigida demasiado profundamente hacia las relaciones  internas de los fen\u00f3menos sociales para que hubiera podido encontrar un eco en aquellos ciegos imitadores de la tradici\u00f3n jacobina, que esperaban la salud \u00fanicamente de una dictadura. Fue, entre los antiguos socialistas, uno de los pocos que pretendi\u00f3 llevar a un fin el pensamiento pol\u00edtico del liberalismo, d\u00e1ndole un contenido econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Es caracter\u00edstico que precisamente los representantes de la escuela marxista trataran, cada vez de nuevo, de refutar el pretendido utopismo, de Proudhon, haciendo hincapi\u00e9, con evidente alegr\u00eda maliciosa, en que el enorme fortalecimiento del poder central del Estado y la influencia constantemente incrementada de los modernos monopolios econ\u00f3micos, probaba claramente el atraso intelectual de las ideas y aspiraciones de Proudhon, como si por el hecho de tal desarrollo alterara en lo m\u00e1s m\u00ednimo la cosa misma. Con el mismo derecho se podr\u00eda sostener hoy que la doctrina de la llamada \u00abmisi\u00f3n hist\u00f3rica del proletariado\u00bb no ha conducido totalmente hacia el fascismo y al advenimiento del Tercer Reich.<\/p>\n<p>Proudhon previ\u00f3 claramente las consecuencias ineludibles de un desarrollo en esa direcci\u00f3n, y no escatim\u00f3 esfuerzo alguno para hacer concientes a sus contempor\u00e1neos de la magnitud del peligro. M\u00e1s que nadie concert\u00f3 todas sus fuerzas en guiar a los hombres hacia nuevos caminos para prevenir la cat\u00e1strofe inminente. Y no fue culpa suya el que se haya despreciado sus advertencias, y que su palabra se haya perdido en medio del estruendo de pasiones de los partidos pol\u00edticos. Todo el desarrollo econ\u00f3mico, pol\u00edtico y social, sobre todo despu\u00e9s de la guerra franco-alemana de 1870-71, nos muestra con claridad aterradora cuanta raz\u00f3n tuvo Proudhon en su juicio sobra la situaci\u00f3n general. Precisamente hoy, cuando con velas desplegadas nos dirigimos hacia un nuevo per\u00edodo de absolutismos pol\u00edtico y social; en un momento en que el moderno capitalismo centralizado pisotea, hasta dar muerte, con brutal desprecio de todo consideraci\u00f3n humana, los \u00faltimos restos de independencia econ\u00f3mica, y cuando las pretensiones dictatoriales son m\u00e1s intensas, revela claramente toda la inopia intelectual de nuestra \u00e9poca; precisamente hoy se manifiesta en todo su alcance, la importancia hist\u00f3rica de la obra de Proudhon.<\/p>\n<p>Sobre todo revela que la liberaci\u00f3n social no constituye tan s\u00f3lo un problema econ\u00f3mico. La Gleichchaltung,  el ajuste m\u00e1s perfecto de las fuerzas econ\u00f3micas, no ofrece garant\u00eda alguna para la liberaci\u00f3n aut\u00e9ntica y total de la humanidad. Incluso, bajo ciertas circunstancias, produce el efecto de una nueva esclavizaci\u00f3n mucho mayor que la que hemos conocido hasta hoy. La ciega fe de tantos socialistas en que la estatificaci\u00f3n de la econom\u00eda pudiera resolver la cuesti\u00f3n social, se basa en una concepci\u00f3n totalmente err\u00f3nea de la tarea que incumbe al socialismo. Los acontecimientos econ\u00f3micos en los llamados Estados Totalitarios, y especialmente el ejemplo instructivo que nos dio la \u00abdictadura del proletariado\u00bb en Rusia, nos han demostrado con harta claridad que la estatificaci\u00f3n de la vida econ\u00f3mica marcha paralelamente a una total denegaci\u00f3n de todos los derechos y libertades personales; y que ha de ser as\u00ed fatalmente, ya que la estatificaci\u00f3n de la econom\u00eda ayuda a subir al poder a una jerarqu\u00eda burocr\u00e1tica, cuya influencia, en tanto que clase dominante, no resulta menos nefasta para el pueblo trabajador que el papel que desempe\u00f1an las clases poseedores en los Estados capitalistas, e incluso supera a\u00fan en cuanto a sus consecuencias espirituales, f\u00edsicas y morales. La igualdad econ\u00f3mica que reina en las prisiones o en los cuarteles no constituye ciertamente ning\u00fan modelo adecuado para la cultura social m\u00e1s elevada del futuro. Tambi\u00e9n en ese aspecto Proudhon se muestra como profeta, pues predijo que una uni\u00f3n del socialismo con el absolutismo habr\u00eda de conducir a la mayor tiran\u00eda de todos los tiempos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>Rudolf Rocker<\/strong><br \/>\n202307010001 &#8211; ETC &#8211; 2023 &#8211; 55 p\u00e1ginas \/orri.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":14625,"template":"","meta":[],"product_brand":[],"product_cat":[176,166],"product_tag":[1924,4467],"class_list":{"0":"post-14622","1":"product","2":"type-product","3":"status-publish","4":"has-post-thumbnail","6":"product_cat-marxismoa-marxismo","7":"product_cat-panfletos-panfletoak","8":"product_tag-etc","9":"product_tag-rudolf-rocker","11":"first","12":"instock","13":"sold-individually","14":"shipping-taxable","15":"purchasable","16":"product-type-simple"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La influencia de las ideas absolutistas en el socialismo &#8212; 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