{"id":10420,"date":"2021-11-25T10:00:17","date_gmt":"2021-11-25T09:00:17","guid":{"rendered":"https:\/\/zapateneo.net\/wordpress\/?post_type=product&#038;p=10420"},"modified":"2023-04-11T19:49:43","modified_gmt":"2023-04-11T18:49:43","slug":"la-noche-de-los-proletarios-2","status":"publish","type":"product","link":"https:\/\/zapateneo.net\/wordpress\/index.php\/producto\/la-noche-de-los-proletarios-2\/","title":{"rendered":"La Noche de los Proletarios"},"content":{"rendered":"<p>No expresaremos con este t\u00edtulo ninguna met\u00e1fora. Los personajes de este libro son algunas decenas, algunas centenas de proletarios que ten\u00edan 20 a\u00f1os alrededor de 1830 y que hab\u00edan decidido, en ese tiempo, cada uno por su cuenta, no soportar m\u00e1s lo insoportable: el dolor del tiempo robado cada d\u00eda para trabajar la madera o el hierro, para coser trajes o para clavar zapatos, sin otro fin que el de conservar indefinidamente las fuerzas de la servidumbre junto a las de la dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La materia de este libro es, en primer lugar, la historia de esas noches arrancadas a la sucesi\u00f3n del trabajo y del reposo: interrupci\u00f3n imperceptible, inofensiva, se dir\u00eda, del curso normal de las cosas, donde se prepara, se sue\u00f1a, se vive ya lo imposible: la suspensi\u00f3n de la ancestral jerarqu\u00eda que subordina a quienes se dedican a trabajar con sus manos a aquellos que han recibido el privilegio del pensamiento.<\/p>\n<p>La historia de esas noches proletarias querr\u00eda justamente suscitar una interrogaci\u00f3n sobre ese celoso cuidado de preservar la pureza popular, plebeya o proletaria. \u00bfPor qu\u00e9 el pensamiento docto o militante ha tenido siempre necesidad de imputar a un tercero mal\u00e9fico -peque\u00f1oburgu\u00e9s, ide\u00f3logo o sabio- las sombras y las opacidades que dificultan la armoniosa relaci\u00f3n entre su conciencia de s\u00ed y la identidad en s\u00ed de su objeto \u00abpopular\u00bb? \u00bfEse tercero mal\u00e9fico no ser\u00eda completamente forjado para conjurar la amenaza, m\u00e1s temible, de ver a los fil\u00f3sofos de la noche invadir el terreno del pensamiento?<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"border: 0px;\" title=\"jacques-rancic3a8re\" src=\"http:\/\/www.traficantes.net\/var\/trafis\/storage\/images\/jacques-rancic3a8re\/298748-1-esl-ES\/jacques-rancic3a8re_medium.jpg\" alt=\"jacques-rancic3a8re\" width=\"179\" height=\"290\" \/><\/p>\n<p><strong>\u00cdndice<\/strong><\/p>\n<p>Entrevista a Jacques Ranci\u00e8re 7<\/p>\n<p>Agradecimientos 17<\/p>\n<p>Introducci\u00f3n 19<\/p>\n<p>Primera parte: El hombre con delantal de cuero<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 1: La puerta del infierno 29<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 2: La puerta del Para\u00edso 53<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 3: La nueva Babilonia 81<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 4: El camino de ronda 103<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 5: El lucero del alba 137<\/p>\n<p>Segunda parte: El cepillo roto<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 6: El ej\u00e9rcito del trabajo 181<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 7: Los amantes de la humanidad 213<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 8: El yunque y el martillo 245<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 9: Los agujeros del templo 289<\/p>\n<p>Tercera parte: El H\u00e9rcules cristiano<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 10: El banquete interrumpido 319<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 11: La rep\u00fablica del trabajo 371<\/p>\n<p>Cap\u00edtulo 12: El viaje de \u00cdcaro 425<\/p>\n<p>Ep\u00edlogo<\/p>\n<p>La noche de octubre 511<\/p>\n<p>Cronolog\u00eda Sumaria 525<\/p>\n<p><strong>Entrevista a Jacques Ranci\u00e8re<\/strong><\/p>\n<p><em>\u201cDesarrollar la temporalidad de los momentos de igualdad\u201d<\/em><\/p>\n<p><em>En <\/em>La noche de los proletarios <em>elegiste un modo de escritura poco com\u00fan,que supone una invitaci\u00f3n a la lectura no convencional y exige del lector,creemos, m\u00e1s que un inter\u00e9s determinado cierta curiosidad libre. Esto nosllama la atenci\u00f3n especialmente, pues hoy resulta muy habitual reemplazarla sutileza en la investigaci\u00f3n por presentaciones meramente ret\u00f3ricas de los temas que impone el presente.<br \/>\nNos gustar\u00eda entonces que nos cuentes por qu\u00e9 tomaste la decisi\u00f3n de escribir de este modo, es decir, qu\u00e9 tipo de dilemas ten\u00edas que resolver. Y m\u00e1s en general, \u00bfqu\u00e9 criterios destac\u00e1s a la hora de pensar la relaci\u00f3n entre investigaci\u00f3n, escritura y pol\u00edtica?<\/em><\/p>\n<p>Esta escritura me fue impuesta por mi material, que estaba mayoritariamente conformado por textos obreros que constitu\u00edan ellos mismos un acontecimiento: la entrada en la escritura de personas que se supon\u00eda que viv\u00edan en el mundo \u201cpopular\u201d de la oralidad. Yo ten\u00eda que dar cuenta de este acontecimiento y hacer sentir la vibraci\u00f3n po\u00e9tica de sus textos y del contenido de sus pensamientos. El discurso habitual de los acad\u00e9micos anula ese acontecimiento, ya sea midi\u00e9ndolo con el rasero de las tesis reconocidas sobre la historia de los movimientos sociales, o bien explic\u00e1ndolo como expresi\u00f3n de las condiciones de vida de esas poblaciones. De este modo se introduce una diferencia de estatuto entre dos tipos de discursos: aquellos que expresan una condici\u00f3n social y los que explican, a la vez, esa condici\u00f3n y las razones por las que se expresa de cierta manera. En otras palabras: incluso cuando se ocupa de la emancipaci\u00f3n social, el discurso acad\u00e9mico aplica el presupuesto de la desigualdad. Suele opon\u00e9rsele a este m\u00e9todo, la pretensi\u00f3n de presentar en su desnudez las \u201cvoces de los de abajo\u201d. Pero ese sigue siendo un modo de situar en sus lugares respectivos al mundo popular de la voz y al universo intelectual del discurso. La \u00fanica manera de hacer justicia a esos textos y al acontecimiento que constituyen, es fabricando un tejido de escritura que logre abolir la jerarqu\u00eda de los discursos. Constru\u00ed entonces, con sus palabras y sus itinerarios, la trama de una historia que es la historia de la educaci\u00f3n sentimental, intelectual y pol\u00edtica de una generaci\u00f3n. Y s\u00f3lo pod\u00eda hacerlo con mi propia sensibilidad, teniendo en mente todas las novelas, poemas, canciones, \u00f3peras o dramas que me permit\u00edan establecer resonancias con aquellas vivencias suyas. Primero experiment\u00e9 esta necesidad. Despu\u00e9s intent\u00e9 teorizarla hablando de una po\u00e9tica del saber, que tiene por principio desandar la condici\u00f3n privilegiada que la ret\u00f3rica intelectual reclama para s\u00ed mismo y as\u00ed descubrir la igualdad po\u00e9tica del discurso. Igualdad po\u00e9tica del discurso quiere decir que los efectos de conocimiento son el producto de decisiones narrativas y expresivas que tienen lugar en la lengua y el pensamiento com\u00fan, es decir en un mismo plano compartido con aquellos cuyo discurso estudiamos.<\/p>\n<p><em>En el libro se alcanzan a percibir un conjunto de temporalidades que rompen con la linealidad hist\u00f3rica: avances, retrocesos, muchos fracasos y algunos momentos de plenitud, pero sobre todo la atenci\u00f3n est\u00e1 puesta en las ambivalencias, las paradojas y en ciertos desplazamientos sutiles experimentados por el movimiento sansimoniano del siglo XIX. Como cuando conclu\u00eds que \u201chab\u00eda que perderse en la b\u00fasqueda para encontrar\u201d; o cuando \u201cla oportunidad se perdi\u00f3 y se impone el recomienzo\u201d; o cuando, m\u00e1s amargamente, \u201cla conclusi\u00f3n repone el punto de partida\u201d. En cada uno de esos casos la pregunta que subyace parece ser: \u201cqu\u00e9 tiempo concebir diferente al de la permanencia del destello\u201d. \u00bfTe parece que ha emergido en la actualidad una pol\u00edtica capaz de asumir otra imagen del tiempo?<\/em><\/p>\n<p>Creo que el problema de las temporalidades se plantea, hoy como ayer, en los mismos t\u00e9rminos generales. Hay un tiempo \u201cnormal\u201d que es el de la dominaci\u00f3n. \u00c9sta impone sus ritmos, sus escansiones del tiempo, sus plazos. Fija el ritmo de trabajo \u2013y de su ausencia\u2013 o el de los comicios electorales, tanto como el orden de la adquisici\u00f3n de los conocimientos y de los diplomas. Separa entre quienes tienen tiempo y quienes no lo tienen; decide qu\u00e9 es lo actual y qu\u00e9 es ya pasado.<\/p>\n<p>Se empe\u00f1a en homogeneizar todos los tiempos en un solo proceso y bajo una misma dominaci\u00f3n global. Y adem\u00e1s hay dos formas de distorsionar este tiempo homog\u00e9neo: en primer lugar, est\u00e1n las maneras imprevisibles con que los agentes sometidos a esta temporalidad renegocian su relaci\u00f3n subjetiva con las escansiones del tiempo.<\/p>\n<p><em>La noche de los proletarios <\/em>habla de eso: los proletarios est\u00e1n sometidos a la experiencia de un tiempo fragmentado, de un tiempo escandido por las aceleraciones, los retardos y los vac\u00edos determinados por el sistema. Su emancipaci\u00f3n consiste, primero, en reapropiarse de esta fragmentaci\u00f3n del tiempo para crear formas de subjetividad que vivan otro ritmo que el del sistema. Desde este punto de vista, las formas contempor\u00e1neas de precariedad y de intermitencia me parecen mucho m\u00e1s pr\u00f3ximas a esta experiencia del tiempo de lo que se admite. Por otra parte hay interrupciones: momentos en que se detiene una de las m\u00e1quinas que hacen funcionar el tiempo \u2013puede ser la del trabajo, o la de la Escuela. Hay asimismo momentos donde las masas en la calle oponen su propio orden del d\u00eda a la agenda de los aparatos gubernamentales. Estos \u201cmomentos\u201d no son solamente instantes ef\u00edmeros de interrupci\u00f3n de un flujo temporal que luego vuelve a normalizarse. Son tambi\u00e9n mutaciones efectivas del paisaje de lo visible, de lo decible y de lo pensable, transformaciones del mundo de los posibles.<\/p>\n<p>A menudo se le oponen a estos momentos \u201cespont\u00e1neos\u201d, la larga paciencia de la organizaci\u00f3n y sus estrategias. Pero la relaci\u00f3n no se limita a la diferencia entre la espontaneidad y lo organizado. Se extiende a las temporalidades heterog\u00e9neas. La cuesti\u00f3n es hacer durar una aceleraci\u00f3n del tiempo, una aceleraci\u00f3n de la apertura de los posibles. Hasta ahora solamente las artes del relato \u2013la literatura y el cine\u2013 han logrado este tipo de operaciones. Siempre se ha querido volver duraderos esos momentos a trav\u00e9s del uso de las estrategias: la constituci\u00f3n del ej\u00e9rcito industrial de los trabajadores sansimonianos, el pensamiento marxista del desarrollo de las fuerzas productivas y de las etapas de la revoluci\u00f3n. Todas estas temporalizaciones acabaron perdi\u00e9ndose en la temporalidad electoral, es decir, en la temporalidad de la reproducci\u00f3n de las oligarqu\u00edas gobernantes. Otra imagen del tiempo, ciertamente, es necesaria: es decir, una imagen del tiempo como desarrollo de la potencia aut\u00f3noma de esos momentos. Pero es necesario constatar que ella a\u00fan no existe como imagen de lo pol\u00edtico. Todav\u00eda permanecemos en la divisi\u00f3n establecida entre el tiempo de la reproducci\u00f3n de la dominaci\u00f3n y el tiempo de las etapas de la estrategia revolucionaria.<\/p>\n<p>No veo otra alternativa mejor que aquella que intenta desarrollar la temporalidad de los momentos de igualdad, d\u00e1ndole una consistencia aut\u00f3noma al margen de toda predeterminaci\u00f3n de una estrategia que pretende saber ad\u00f3nde hay que ir.<\/p>\n<p><em>Habl\u00e1s de \u201cproletarios secretamente enamorados de lo in\u00fatil\u201d. Nos llama la atenci\u00f3n tu esfuerzo por romper los estereotipos de \u201clo obrero\u201d. \u00bfC\u00f3mo pens\u00e1s hoy las posibilidades de una sensibilidad capaz de superar los estereotipos atribuidos al mundo del trabajo sin recaer en formas est\u00e9ticas neoliberales?<\/em><\/p>\n<p>Tal vez haya que rechazar la alternativa: o bien la figura tradicional del trabajador, o bien un peque\u00f1oburgu\u00e9s encerrado en las formas \u201cliberales\u201d del trabajo individual y planificado, y del consumo c\u00f3mplice.<\/p>\n<p>A\u00fan si existi\u00f3 en cierto momento una fuerte pregnancia de la f\u00e1brica y del obrero metal\u00fargico, hay que recordar que el proletariado siempre design\u00f3 a un mosaico de formas de trabajo, de vida y de ideolog\u00eda muy diversas. Asimismo no hay que dejarse seducir por las implicaciones de la palabra \u201cliberalismo\u201d. Muchos de quienes lo critican le conceden de hecho lo que demanda: a saber, la identificaci\u00f3n de nuevas formas de imposici\u00f3n del trabajo que a\u00edslan a los individuos y los presionan mediante formas de participaci\u00f3n y de responsabilidad ampliadas correspondientes a los impulsos \u201cindividualistas\u201d de estos individuos; es decir, se le concede la \u201clibertad\u201d que reivindica, mientras se critican sus virtudes corruptoras. La mayor\u00eda de los discursos que se pretenden radicales hacen como si la \u201cflexibilidad\u201d designara efectivamente una forma de organizaci\u00f3n que responde a un deseo de soltura y de participaci\u00f3n de los trabajadores, como si la autoridad hubiera sido reemplazada por formas de integraci\u00f3n suave y como si todos rebosaran en las perversas delicias del consumo a ultranza. Todos estos discursos creen y hacen creer que la dominaci\u00f3n funciona en la actualidad instaurando un r\u00e9gimen de permisividad general en la cual<br \/>\nlos deseos rebeldes se dejan \u201crecuperar\u201d. La verdad es que la autoridad del capital y del Estado se refuerza en todos lados y que los medios individuales y colectivos de resistencia son sometidos por asalto en cada lugar.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n es verdad que, en todo momento, hoy en d\u00eda como en la \u00e9poca de <em>La noche de los proletarios<\/em>, las formas subjetivas por las cuales se toma distancia de las imposiciones de su condici\u00f3n son a la vez modos de romper con el sistema de dominaci\u00f3n y modos de vivir en \u00e9l. Lo que era cierto para los artesanos emancipados que yo estudiaba, lo es tambi\u00e9n para los trabajadores precarios e intermitentes de la actualidad que viven su tiempo fragmentado en el doble modo de la explotaci\u00f3n sufrida y de la posibilidad de una cierta libertad en el seno de la explotaci\u00f3n. Pero tambi\u00e9n lo era para los militantes obreros de ayer que pod\u00edan vivir la explotaci\u00f3n cotidiana porque ellos instalaban all\u00ed un cierto dominio del porvenir que era tambi\u00e9n un dominio de su presente. La emancipaci\u00f3n es una manera de vivir la desigualdad seg\u00fan el modo de la igualdad. Persiste all\u00ed, irresoluta, una tensi\u00f3n fundamental. He intentado sacar a la luz su din\u00e1mica productiva contra todos aquellos que la encierran dentro del discurso f\u00e1cil que denuncia la recuperaci\u00f3n del deseo de emancipaci\u00f3n en las redes de la dominaci\u00f3n. El fondo de la cuesti\u00f3n es simple: se parte del presupuesto de la igualdad intelectual o del presupuesto de la desigualdad.<\/p>\n<p><em>Nos interesa conocer la relevancia que otorgas en la actualidad a la idea de \u201cemancipaci\u00f3n intelectual\u201d, ya esbozada en <\/em>El Maestro Ignorante <em>(donde la premisa es la igualdad de las inteligencias), pero tambi\u00e9n en <\/em>El Desacuerdo <em>(seg\u00fan el cual toda jerarqu\u00eda en el habla es anti-pol\u00edtica y la pol\u00edtica se constituye, en cambio, como irrupci\u00f3n igualitaria que destruye la fijaci\u00f3n de los lugares asignados por la estructura social). \u00bfQu\u00e9 tipo de figuras colectivas son capaces hoy de encarnar la emancipaci\u00f3n intelectual, en di\u00e1logo con aquellos proletarios del siglo XIX que pueblan tu libro? \u00bfC\u00f3mo imagin\u00e1s que se desarrollan las noches proletarias en espacios econ\u00f3micos y sociales signados por la migraci\u00f3n y la heterogeneidad cultural y ling\u00fc\u00edstica?<\/em><\/p>\n<p>Yo estar\u00eda muy contento si pudiera dar una respuesta a esta pregunta. No tengo \u201cfiguras\u201d para proponer, s\u00f3lo cuestiones a explorar. Creo que hay algo de ilusorio en la b\u00fasqueda de figuras-tipos de la liberaci\u00f3n. Existen siempre a groso modo las mismas dos figurastipos: la figura de la ruptura radical, de aquel que no tiene nada que perder m\u00e1s que sus cadenas; y la figura del hombre nuevo que se halla preformado por las formas de innovaci\u00f3n internas a la din\u00e1mica misma del mundo de la dominaci\u00f3n. Se las encuentra todav\u00eda hoy en la tensi\u00f3n entre quienes celebran la radicalidad de las revueltas de los j\u00f3venes migrantes de las <em>banlieues <\/em>(periferias), cuando incendian los objetos y los edificios que simbolizan la opresi\u00f3n padecida, rechazando toda consigna pol\u00edtica; y quienes describen al nuevo trabajador cognitivo como el hombre de la colectividad futura ya forjado por los desarrollos de la producci\u00f3n inmaterial. Creo que hay que partir de la idea de que la emancipaci\u00f3n no es el producto del proceso normal de la dominaci\u00f3n, ni un fen\u00f3meno que se desarrolla al extremo, al borde del precipicio. Es un fen\u00f3meno que se desarrolla en los espacios intersticiales: los espacios del tiempo dividido y los de las fronteras inciertas entre los modos de vida y las culturas.<\/p>\n<p>Desde este punto de vista me parece posible observar determinados fen\u00f3menos contempor\u00e1neos: en primer lugar existe el desarrollo de todas las formas de intervalo del trabajo; es decir, no solamente las formas intermitentes sino tambi\u00e9n las formas que oscilan entre autonom\u00eda y dependencia, entre el mundo del estudio y el del trabajo, el mundo del trabajo y el de la cultura. Pienso, por ejemplo, en la cantidad de personas que viven entre trabajo y desempleo, pero tambi\u00e9n entre formas completamente heterog\u00e9neas de empleo, en la cantidad de estudiantes que de hecho ya est\u00e1n involucrados en un mundo laboral donde hacen todo tipo de trabajos, desde el m\u00e1s intelectual al m\u00e1s material (sereno) o al m\u00e1s solitario (empleado de supermercado). Por otra parte existen fen\u00f3menos de inmigraci\u00f3n, que siempre tendieron a verse como la llegada de los condenados de la tierra, cuando m\u00e1s bien constituyen formas de circulaci\u00f3n entre experiencias y culturas donde los que vienen aportan saberes que se revelan generalmente m\u00e1s \u00fatiles para la lucha y la negociaci\u00f3n que para trabajos que son frecuentemente inferiores a sus capacidades y a su estatuto de origen. Tambi\u00e9n hay fen\u00f3menos de circulaci\u00f3n de saberes y pr\u00e1cticas art\u00edsticas y culturales. No me f\u00edo del todo de los discursos sobre el \u201cmestizaje cultural\u201d.<\/p>\n<p>No obstante, lo que me parece importante es la disponibilidad considerable de formas de saber y de modos de expresi\u00f3n. Hay por todos lados, particularmente a trav\u00e9s de Internet, medios de adquisici\u00f3n de los saberes y de comunicaci\u00f3n de las experiencias: es decir, medios de apropiaci\u00f3n de las capacidades intelectuales ofrecidas a la pr\u00e1ctica autodidacta. Y bien, la autodidaxia permanece como elemento esencial de las \u201cnoches proletarias\u201d. Adem\u00e1s, hay por todos lados capacidades art\u00edsticas, maneras de hacer arte, maneras de participar en las divergencias que eso instituye (bastante alejadas frecuentemente tanto de los proyectos de arte para el pueblo como de los programas de arte pol\u00edtico.) En resumen, creo que existe una relaci\u00f3n entre las formas de disponibilidad subjetiva y las posibilidades de aprender y de sentir de modo diferente, que es el suelo f\u00e9rtil para la emancipaci\u00f3n (es decir: tambi\u00e9n un suelo f\u00e9rtil para las contradicciones de la emancipaci\u00f3n).<\/p>\n<p><em>Las mutaciones pol\u00edticas, econ\u00f3micas y t\u00e9cnicas de las \u00faltimas d\u00e9cadas,\u00bfsiguen dejando en un lugar central la divisi\u00f3n entre trabajo manual e intelectual? \u00bfC\u00f3mo afecta esta divergencia a la tensi\u00f3n pol\u00edtica entre militancia emancipatoria y subjetividades del trabajo?<\/em><\/p>\n<p>Cabe observar que la oposici\u00f3n manual\/intelectual, como todas las categor\u00edas de la divisi\u00f3n de lo sensible, no coincide con la realidad material de la formas de trabajo. El problema no se plantea simplemente en t\u00e9rminos de proceso de trabajo, sino en t\u00e9rminos de posibilidades de subjetivaci\u00f3n de una capacidad. Un trabajo hecho con las manos puede ser reconocido como intelectual y un trabajo de servicio ser tratado como trabajo manual, lo que significa trabajo sin inteligencia.<\/p>\n<p>El problema es si la competencia intelectual est\u00e1 siendo reconocida o no. Eso act\u00faa en dos niveles: en el nivel del dominio concreto de los procesos de trabajo, y en la cuesti\u00f3n del reconocimiento o denegaci\u00f3n de la competencia para ocuparse en la sociedad de algo m\u00e1s que el trabajo y la vida individual.<\/p>\n<p>Entonces hay que desconfiar de las evidencias tramposas apoyadas en ciertas palabras como \u201ccognitariado\u201d: no por estar delante de una computadora uno es tratado y se considera a s\u00ed mismo como part\u00edcipe de la inteligencia colectiva. Un obrero fabril del pasado, que participaba en las negociaciones y en formas de gesti\u00f3n colectivas, pod\u00eda tener un estatuto intelectual mucho mejor asegurado. Las subjetividades individuales en el trabajo est\u00e1n siempre repartidas entre el ejercicio de la inteligencia y su denegaci\u00f3n. Lo mismo es cierto a nivel de la subjetivaci\u00f3n colectiva. Los trabajadores denominados \u201ccognitarios\u201d son advertidos a diario por quienes les mandan y por quienes les gobiernan, que su \u201cintelectualidad\u201d no alcanza para entender c\u00f3mo la producci\u00f3n y la econom\u00eda en general deben organizarse. Y ellos tienen que luchar siempre para imponer una inteligencia que es la de todos, contra el orden jer\u00e1rquico que fija los l\u00edmites dentro de los cuales los diferentes tipos de inteligencias deben moverse.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"numero_paginas\"><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p><strong>Ranci\u00e8re, Jacques<\/strong><br \/>\n9789872314088 &#8211; Tinta de Lim\u00f3n &#8211; 2010 &#8211; 552 p\u00e1ginas \/orri.<\/p>\n","protected":false},"featured_media":10438,"template":"","meta":[],"product_brand":[],"product_cat":[185,16],"product_tag":[3368,660],"class_list":{"0":"post-10420","1":"product","2":"type-product","3":"status-publish","4":"has-post-thumbnail","6":"product_cat-historia","7":"product_cat-libros","8":"product_tag-ranciere","9":"product_tag-tinta-limon","11":"first","12":"onbackorder","13":"sold-individually","14":"shipping-taxable","15":"purchasable","16":"product-type-simple"},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v27.3 - https:\/\/yoast.com\/product\/yoast-seo-wordpress\/ -->\n<title>La Noche de los Proletarios &#8212; 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