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“se lucha contra la represión obligándola a desplazarse de su terreno de elección. Las dos luchas -contra el capital y contra la represión- sólo se constitu-yen una indivisible, es una lucha revolucionaria.”
M.I.L..- G.A.C. Mayo 1973
Autodefentsa es un colectivo nacido desde una necesidad de implicarse en la lucha contra la cárcel, en todas sus apariencias, y en el apoyo directo a nuestr@s compañer@s encarcelad@s y l@s pres@s que luchan. Dos facetas que inevitablemente se entrelazan y son inseparables desde una perspectiva anarquista y de un movimiento que aspira a estos objetivos (abolición de todos los organismos estatales y centralistas y lucha por una convivencia solidaria y sin obligaciones impuestas).
Entendemos esta tarea como parte de lucha de cada actividad anarquista en la rebelión individual y colectiva contra el sistema y la mentalidad sumisa o derrotista. No pensamos en luchas parciales y tampoco creemos que seamos los únicos responsables de algo que se supone vivo dentro una sensibilidad rebelde y libertaria. Lo que si queremos, es desarrollar un discurso propio entre nosotr@s que se filtre dentro y fuera de los muros constituyendo un intento, dentro de la confusión existente (existencial), de consolidar una línea activa de lucha. Esperando que pueda ser compartido con otros compañer@s dentro de todo un abanico de posibilidades con el fin de que este se consolide, y se plasme en una práctica persistente y eficaz.
Vemos en muchos grupos de apoyo a pres@s (con etiqueta anarquista) una carencia de perspectiva. Su actividad se enfoca en lo que hacen l@s pres@s, generando un sujeto revolucionario y una esperanza liberadora que se proyecta en ell@s, cubriendo así la incapacidad de superar y reconocer la propia alienación. Por otro lado en muchos casos el impulso básico es de un asistencialismo cristiano de salvar a quien sufre.
La lucha contra la cárcel no depende de la actividad dentro. No necesitamos pres@s en lucha para saber que la cárcel es un sitio de aniquilación de humanidad. Solamente el hecho de una reclusión en una dimensión masificada y institucional ya deja claro que se trata de un control total sobre el individuo. Por eso la lucha continua también si no hay movimiento dentro.
En el apoyo a pres@s no hacemos una diferencia entre pres@s polític@s o sociales, conceptos que dicen poco sobre la afinidad que compartimos con la persona presa. Si no son compañer@s, apoyamos valorando caso a caso en función de lo que podemos aportarnos el uno al otro. Nada mas ni nada menos.
Mas allá de la defensa contradictoria de los derechos humanos dentro una construcción deshumanizante, hace falta una perspectiva anticarcelaria. Sin querer decir esto que no apoyemos a compañer@s que dentro de su situación y posibilidades se ven obligad@s o eligen a recurrir a estos recursos para defenderse. Dentro un marco de pacificación generalizada la palabra puede generar mas de lo que se puede esperar. La cárcel no tiene huecos en donde se puede proteger o esconder de la fuerza dominante como fuera y menos aún en las galerías de aislamiento. Nosotr@s por tanto nos acercamos y nos movemos hacia donde vemos posibilidades de propagación de la lucha y la solidaridad combativa.
No podemos desligar todo esto de nuestra cotidianidad. La prolongación de la cárcel como institución la vivimos en la calle. Esta es producto de una restricción normativa y de actuación que existe dentro la sociedad, mediada por el estado y sus leyes. No salimos del castigo por el hecho de estar fuera de estos muros, fuera este no es directamente un encierro, pero funciona reglando, disciplinando y limitando el espacio de vida a cambio de una remuneración económica por nuestra docilidad. La lucha contra la cárcel es la lucha contra lo que nos hace esclav@s, contra lo que nos controla. Negar la disciplina es entrar en el terreno del castigo y es en esta dirección hacia donde nos movemos.
Por otro lado debemos ser realistas y ser conscientes de nuestra situación. Por muy claro que tengamos cuales son nuestros objetivos, es evidente que hay factores externos que condicionan nuestras acciones y nuestra lucha. Tenemos que conocer nuestras limitaciones. La comunicación con l@s pres@s va a ser siempre una comunicación intervenida, registrada, grabada y estará obstaculizada por la burocracia y la represión de baja intensidad: limitación de cartas, perdida misteriosa de las mismas, la posible vigilancia por parte de los cuerpos de seguridad de nuestro grupo etc...
También creemos que existe una falta de sensibilización con la lucha contra las prisiones por parte de grupos anarquistas o que se mueven dentro de una perspectiva antiautoritaria . Así como una falta de objetividad a la hora de solidarizarse. Se muestra solidaridad hacia cualquier pres@ que se autodenomine anarquista, pero se permanece impasible frente a los cientos de represaliados que quizás no son tan afines, pero que así mismo luchan. Esta claro que nuestra solidaridad y los esfuerzos que se inviertan estan condicionados por la afinidad, pero no es un hecho determinante. No podemos ser ajenos a la realidad en la que vivimos, donde estamos inmersos en un conflicto político que durante décadas a dado lugar a miles de encarcelaciones, asesinatos, y nos sitúa en un lugar donde el control social y la militarización alcanzan su máximo exponente. Por tanto aunque este tipo de pres@s tienen sus propios grupos de apoyo, vemos que en situaciones excepcionales, o por muchos motivos que nos pueden acercar a cada persona podemos mostrar nuestra solidaridad. Nos importan bien poco las críticas que nos puedan hacer por ello, pues para nosotros la solidaridad va mas allá de un concepto ideológico, sino más bien debe ser realista y está condicionada por el contexto en el que vivimos.
Por otro lado vemos necesario realizar un esfuerzo por superar la espiral acción reacción, por la cual esperamos al qué pasa para actuar, olvidándonos de hacer un análisis que nos permita tener una cierta capacidad de proyección, y por tanto marcarnos estrategias que nos permitan adelantarnos a acontecimientos y prevenir sucesos de antemano siendo nosotr@s quienes marcamos el ritmo, y no los acontecimientos. Esto es claramente algo que nos puede llevar a equivocaciones y que en sí, no siempre es fácil de realizar, pues el Estado va a ir siempre por delante nuestro.
Para acabar vemos que a la hora de coordinarse y hacer frente a las situaciones que se nos vienen encima tenemos bastantes carencias y en experiencias anteriores se cae en el error de entender la coordinación como un fin en si misma. Para nosotr@s es un medio mas para aglutinar fuerzas en momentos puntuales o para apoyarnos mutuamente en nuestro trabajo, así como ya hemos citado anteriormente para desarrollar dinámicas conjuntas que hagan mas efectivos nuestros esfuerzos. Por tanto, para que se de esta coordinación tiene que haber una necesidad de que esta exista y por supuesto afinidad.
Somos conscientes de que quizás seamos muy pretenciosoxs y que en este camino nos equivocaremos pero andando es como se avanza. Son autoexigencias o metas que nos ponemos para ello.
Autodefentsa
Octubre 2008
“Supongo que la gente que hay aquí está contra las cárceles. Pero vamos a imaginar que la cárcel es nuestro enemigo. Es un monstruo con dientes, uñas, una boca que te puede devorar un estomago para digerirte y un ano para expulsarte. Una amenaza colosal sin forma definida a la que puedes maldecir, insultar y arrojar piedras sin conseguir cambiar nada, algo contra lo que no puedes hacer nada. Y sin embargo, no es cierto. Es una visión miserable, producto de la sugestión. El monstruo no tiene uñas ni dientes ni nada de eso. Es solo una maquinaria social específica que funciona de una determinada manera, acorde a ciertos mecanismos, pero que tiene sus grietas y sus partes débiles, las cuales son atacables. Existe una gran diferencia entre atacar la cárcel de forma simbólica (verbalmente, un poco desesperadamente), hay una gran diferencia entre esto y un ataque real contra la cárcel, incluso por modesto que este pudiera ser, incluso sin que sea algo decisivo, incluso aunque se convirtiese solo en una pequeña “guerrilla” que incordia a un enemigo al que en realidad no puedes destruir. Pero el hecho de no dejar siempre la iniciativa en manos del enemigo, no dejarle tomar control de tu vida, hace que vuelvas a tener tu vida en tus propias manos y te opongas firmemente a la “dominación”.
(Extracto recogido de una entrevista con compañeros de los Grupos Autónomos de los 70. “Copel, butrones y otras aportaciones de los Grupos Autónomos”, 2004)
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